Europa ya busca presidente

Juan Oliver

INTERNACIONAL

Los Veintisiete se preparan para un nuevo culebrón negociador sobre los nombres de quienes ocuparán la nueva Presidencia del Consejo de la UE y su cartera de Exteriores

13 oct 2009 . Actualizado a las 02:56 h.

Una vez rendida Irlanda, sometida Polonia y a punto de sucumbir la República Checa, el Tratado de Lisboa parece tener por fin el camino despejado. Pero quienes piensen que la UE ha dado carpetazo a los enfrentamientos en que la sumió su proceso constitucional, se equivocan. Claro que, comparado con el tedioso embrollo jurídico de los últimos años, se puede decir que ahora vienen los capítulos más divertidos del folletín comunitario.

La entrada en vigor de Lisboa supondrá la creación del cargo de presidente permanente del Consejo, y eso significa reabrir el melón de las negociaciones a veintisiete bandas, con su cóctel de apoyos, amistades, rencillas, vetos, contrapartidas y soluciones inesperadas. Todo un culebrón a la europea.

El ex primer ministro británico Tony Blair es el aspirante con más posibilidades para el papel protagonista. Pero como en cualquier teleserie, al apuesto galán lo persigue un oscuro pasado: Blair apoyó la guerra de Irak, siempre miró a Bruselas con euroescéptica flema y lideró durante lustros un país que reniega del euro y de muchas políticas comunes. Y aunque cuenta con el teórico apoyo de la canciller alemana, Angela Merkel, y del presidente francés, Nicolas Sarkozy, su problema es precisamente su exceso de atractivo: como pretendiente, incluso a ellos les resulta empalagoso.

El Tratado de Lisboa otorga al presidente del Consejo funciones demasiado genéricas, como uno de esos guiones minimalistas que dejan en manos del actor la construcción del personaje. Y los productores temen ahora que un intérprete como Blair acabe convirtiendo la obra en un monólogo personalista.

Alto Representante

Al mismo tiempo, en el debate se ha mezclado el nombramiento del Alto Representante para los Asuntos Exteriores, después de que Javier Solana haya anunciado que deja la escena. Porque el libreto de Lisboa dice que la distribución de cargos debe responder «a la diversidad geográfica y demográfica» de la UE. Muchas voces ya han empezado a reclamar un rol protagonista femenino para Úrsula Plassnik, ex ministra de Exteriores de Austria, o para Margot Wällstrom, finlandesa y vicepresidenta de la Comisión.

Más nombres significa negociaciones más complicadas para Blair, que ya ve cómo empiezan a salirle rivales en la prueba de secundarios una vez que las grandes estrellas, como Felipe González, se han autodescartado para el papel. Los mejor situados, de momento, son Jan Peter Balkenende, primer ministro de Holanda; Jean Claude Juncker, su homólogo en Luxemburgo, y Guy Verhofstadt, ex primer ministro belga y líder liberal en la Eurocámara. Verhofstadt, además, sueña con vengarse de Blair por la puñalada trapera que este le asestó cuando aspiraba a presidir la Comisión en el 2004. El Reino Unido lo vetó entre bastidores y entregó el papel a José Manuel Durão Barroso, el tapado de la trama. Ahora, como entonces, el culebrón podría tener un final parecido si en el último episodio aparece otro personaje inesperado.