Berlusconi quiere acordar una retirada «cuanto antes»

María Signo

INTERNACIONAL

Italia recibió ayer con dolor y conmoción la muerte de seis de sus soldados en Afganistán. Con estos son ya 20 los militares italianos muertos en ese país, la mayor parte en atentados. Los fallecidos son Antonio Fortunato, de 35 años; Roberto Valente, de 37; Matteo Mureddu, de 26; Giandomenico Pistonami, de 26; Massimiliano Randino, de 32, y Davide Ricchiuto, de 26, todos del 186 Regimiento de Paracaidistas Folgore, de Siena.

«Cobardes, no nos pararéis», dijo el ministro de Defensa, Ignacio La Russa, en el Parlamento antes de insistir en que la misión italiana continuará. Poco después, el primer ministro, Silvio Berlusconi, expresó su deseo de que los soldados puedan «volver pronto a casa», pero descartó hacerlo precipitadamente y de forma unilateral. «Estamos todos convencidos de que lo mejor para todos es salir cuanto antes», dijo.

Todo el mundo político expresó su dolor por las muertes de los seis militares, que recibirán los honores de héroes. Tan solo Antonio di Pietro, de Italia de los Valores, se mostró crítico y pidió al Gobierno que aclare el papel de las tropas italianas. «¿Qué hacemos aún en Afganistán?», se preguntó. También algunos miembros de la Liga Norte, como el ministro Roberto Calderoli, expresaron sus dudas sobre la conveniencia de la presencia en Afganistán y propusieron analizar una estrategia para la retirada. La izquierda extraparlamentaria reiteró el inmediato regreso de las tropas.

El sexto con más tropas

Italia es el sexto país con más tropas desplegadas en Afganistán, con cerca de 3.250 soldados. Está presente en 33 operaciones militares en 21 países, especialmente en Afganistán, el Líbano y los Balcanes, con unos 9.100 militares, todos ellos profesionales, y un costo previsto para este año de 954 millones de euros. La opinión pública siempre ha apoyado esta presencia en el extranjero considerando que da prestigio al Ejército, institución muy apreciada en el país.

Las asociaciones de periodistas, que habían convocado para el sábado una manifestación contra los ataques y la manipulación de la prensa por Berlusconi, se unieron al luto nacional y la trasladaron al 3 de octubre.