El aliado hachemí de Obama

Á. Iglesias*+

INTERNACIONAL

18 may 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

A principios de la semana, el rey Abdalá de Jordania dio el pistoletazo de salida a una nueva carrera por resucitar el comatoso proceso de paz de Oriente Medio. En una entrevista, el monarca anunciaba los deseos de Washington de convocar este verano una conferencia multilateral en la que se ofrecería a Israel el reconocimiento de los países árabes y musulmanes a cambio del fin de la ocupación de los territorios palestinos y la firma de acuerdos con Siria y el Líbano. Advertía que el Estado hebreo se enfrentaría a una nueva guerra en breve en caso de mantener una postura inmovilista. Días más tarde, Abdalá se reunía con Netanyahu para preparar el primer encuentro de este con Obama,

La nueva Administración norteamericana parece haber depositado una especial confianza en el monarca jordano, el primer líder árabe recibido por Obama y encargado ahora de transmitir sus mensajes. Previsiblemente, mantendrá ese papel en las próximas semanas, de cara al discurso que Obama dirigirá al mundo musulmán desde El Cairo, en junio. Abdalá será uno de los encargados de preparar el terreno en las capitales árabes, donde asegura que Obama despierta grandes expectativas. Advierte, eso sí, que la credibilidad se evaporará si este no mantiene una postura firme ante el Gobierno israelí.

Si bien el rey jordano parece estar ganando cierto protagonismo, no es nueva su cercanía a Occidente. Para muchos resulta sintomático que este hijo de británica y educado en el Reino Unido hablara mejor inglés que árabe al inicio de su reinado, hace diez años.

La conflictiva posición geográfica de Jordania, situada entre Irak, Siria, Israel y Cisjordania, permite entender por qué Abdalá ha optado, al igual que su padre, Huseín, por bascular entre el mundo árabe y Occidente, donde busca protección y apoyo financiero. Eso y el alto porcentaje de refugiados palestinos e iraquíes en su país explican su interés por la estabilidad en la región.