Barack Obama dice que EE.UU. «no está en guerra con el islam»

Macarena Vidal

INTERNACIONAL

En un discurso en el Parlamento turco lanzó un mensaje de conciliación dirigido al mundo musulmán

07 abr 2009 . Actualizado a las 02:21 h.

Estados Unidos «no está en guerra con el islam»: este es el claro mensaje de conciliación que el presidente de EE.?UU., Barack Obama, envió al mundo musulmán a través del discurso que pronunció en el Parlamento turco.

Obama estuvo ayer en Ankara, en la jornada inicial de una visita de dos días a Turquía, la primera que hace como presidente a un país de mayoría islámica y que tiene como objetivos recuperar los lazos con un aliado estratégico y tender puentes al mundo musulmán. El presidente estadounidense, que desde su llegada a la Casa Blanca ha asegurado que pretende abrir un nueva etapa en las relaciones con esa región, quiso reiterar muy claramente ese mensaje.

«Nuestra alianza con el mundo musulmán es decisiva para neutralizar una ideología marginal que la gente de todas las creencias rechaza», afirmó Obama en alusión a los terroristas islámicos. El líder de EE.?UU. aseguró que la nueva relación que ofrece busca «un acercamiento basado en un mutuo respeto y en nuestros intereses compartidos».

«Escucharemos cuidadosamente, resolveremos malentendidos y buscaremos terreno común. Seremos respetuosos, aunque no estemos de acuerdo. Y transmitiremos nuestra profunda apreciación por la fe musulmana», subrayó Obama, que recordó que él mismo ha vivido en un país de mayoría islámica, Indonesia.

Su mensaje no se limitó al mundo musulmán en general. Pasó revista a algunos de los principales temas pendientes, incluido el conflicto palestino-israelí.

En un mensaje indirecto hacia el Gobierno del primer ministro Netanyahu, Obama reiteró su apoyo a los compromisos de Annápolis del 2007, que prevén el establecimiento de dos Estados, el israelí y el palestino. «Ambas partes deben cumplir los compromisos que han suscrito, superar pasiones enquistadas y la política del momento para lograr progresos de cara a una paz segura y duradera», advirtió.

Buena parte de su discurso también estuvo dedicada a Turquía, un aliado clave para EE.?UU. con el que los lazos se habían enfriado desde la invasión de Irak. Así, reiteró algo que ya había expresado en la cumbre con la UE en Praga el domingo, que su país «apoya firmemente» la candidatura turca a la UE, una vieja aspiración de Ankara contra la que crece la oposición entre los países miembros.

Obama pidió la ayuda de Turquía para resolver conflictos como la división de Chipre, el de la región de Nagorno Karabaj que se disputan Azerbaiyán y Armenia y la cooperación de Ankara en Irak. También puso deberes al país anfitrión: Turquía y Armenia deben resolver su disputa sobre las matanzas de armenios en 1915, que Ereván considera un genocidio y Ankara niega. Turquía también debe hacer más en el terreno de los derechos humanos, indicó Obama, y añadió que «unos derechos sólidos de las minorías permiten que las sociedades se beneficien».