Dos mujeres denuncian que el ex jefe de la CIA en Argelia, un agente que se convirtió al islamismo para entrar en las mezquitas, las violó tras drogarlas
30 ene 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Había una vez un espía americano que se creyó James Bond. Como espía era muy bueno, dicen los que trabajaron con él. El problema es que también quiso emular al británico en su éxito con las mujeres. No sabía que lo de 007 es en las películas y que la realidad es más complicada. Así que ahora se encuentra bajo una investigación por varias violaciones agravadas ya que sus víctimas lo acusan de drogarlas antes de cometer los ataques sexuales.
Andrew Warren fue el jefe de la CIA en Argel hasta diciembre, cuando fue retirado de su cargo y llamado a Washington. De momento, no ha sido acusado formalmente por las autoridades. El Departamento de Estado solo ha confirmado que se están investigando varias denuncias. Pero aunque sea una historia de espías, las leyes estadounidenses obligan a cierta transparencia. Por eso el miércoles se desclasificó una declaración jurada en la que se narra el caso. La declaración se había hecho el pasado octubre para solicitar al juez que permitiera investigar el domicilio en Argel del presunto violador. En esta declaración el investigador principal afirma que los delitos son «causa probable». Y además se identifica al funcionario con su nombre, Andrew Warren.
Las denuncias fueron puestas por dos mujeres en la Embajada de EE.?UU. en Argel. Las dos víctimas, que hicieron las denuncias por separado, narraron ataques muy similares. Una de ellas contó que Warren le había preparado un whisky con cola y que tras beberlo sintió náuseas. El funcionario la acompañó al baño. A la mañana siguiente, «se despertó en la cama, desnuda y sin recordar nada».
La segunda víctima contó hechos muy similares. El acusado le habría preparado dos martinis, y tras tomarlos se sintió enferma y perdió la consciencia. Cuando la recuperó, Warren estaba manteniendo relaciones sexuales con ella pero la mujer no pudo hacer nada porque tenía su cuerpo paralizado.
Una de las mujeres reside en España con su marido, también argelino, y la otra tiene las nacionalidades argelina y alemana. En ambos casos, estaban en Argelia visitando a sus familias. Según las denuncias, las agresiones se cometieron en septiembre del 2007 y febrero del 2008.
En octubre, en una visita que Warren hizo a EE.?UU., el Departamento de Justicia lo interrogó. El espía dijo entonces que había mantenido relaciones con ambas mujeres, pero que habían sido consentidas. Explicó también que tenía fotos de ellas. Los investigadores encontraron en el ordenador de Warren fotos y vídeos de los encuentros sexuales. Según la cadena de televisión ABC News, en algunos de ellos las mujeres «estaban semiinconscientes». Ese hecho ha conducido a las autoridades a averiguar si existe alguna posible víctima más en el destino anterior de Warren, Egipto.
Fuentes de la CIA contaron ayer que Warren, de 41 años, se incorporó a la agencia antes de los atentados del 11-S y después de trabajar en el mundo financiero de Nueva York. Se había convertido al islamismo, lo que, según antiguos compañeros, «le permitía ir los viernes a las mezquitas y mezclarse con otros musulmanes», sobre todo en Afganistán, uno de sus destinos. Sus jefes pensaban de él que tenía un enorme potencial.
Algunos medios han identificado al Andrew Warren espía acusado de violación con Andrew M. Warren, autor de una novela de espías, The people of the veil, publicada en el 2002 y que, curioso, transcurre en Argelia.