Bush justificará en un libro sus «difíciles decisiones»

La Voz

INTERNACIONAL

George W. Bush acabó sus ocho años de mandato con una despedida discreta y fría para un presidente que se marcha con uno de los índices de popularidad más bajos de la historia.

Un helicóptero lo trasladó junto a su mujer y sus hijas hasta la base aérea Andrews, donde se limitó a celebrar un encuentro privado con su personal y partidarios. No hubo recepción, como le habían pedido sus acólitos. Luego, visiblemente emocionado, tomó el avión presidencial -que cambió para la ocasión su nombre de Air Force One por Special Air Mission 28000- para volar a Tejas. En Midland, donde hizo escala antes de dirigirse a Crawford, unas 30.000 personas le dieron la bienvenida.

«Estamos de vuelta en el estado de Tejas y hemos vuelto para quedarnos», explicó antes de dar su apoyo total a Barack Obama. Intentado justificar su mandato apuntó que la «popularidad es tan pasajera como el viento de Tejas».

En su jubilación, Bush planea abrir una biblioteca presidencial y el centro de políticas públicas Freedom Institute. También dijo que escribirá un libro, porque quiere que «la gente sea capaz de entender cómo era la labor en el Despacho Oval cuando tuve que tomar decisiones difíciles».

El cálido recibimiento en Tejas nada tuvo que ver con el que vivió la mañana del martes en Washington. El ex inquilino de la Casa Blanca tuvo que afrontar el poco entusiasmo que despertó al llegar a la tribuna del Capitolio, donde el público hizo sonar más de un abucheo. Horas antes, en el metro, la gente coreaba « Good bye Bush».