El peligro del que nadie habla

Miguel A. Murado

INTERNACIONAL

Mejor decirlo ahora que lamentarlo después: las tropas españolas en el Líbano están en peligro. Ayer, por segunda vez en una semana, aterrizaban en las proximidades de la base Miguel de Cervantes los obuses de la artillería israelí. Estos bombardeos son la respuesta al lanzamiento de cohetes desde el Líbano. El Ejército español tiene la obligación de impedir ese lanzamiento de cohetes, pero no puede porque nadie sabe quién los dispara. Por suerte, no ha sido Hezbolá, porque entonces ya estaría en un lío muy serio.

Lo que nos deja con la otra violación del alto el fuego: los obuses israelíes. Las tropas españolas han venido tolerando ya, en un claro incumplimiento de su misión, los sobrevuelos de cazas hebreos que invaden el espacio aéreo libanés. Pero estos bombardeos, y más si van dirigidos contra el lugar donde está la base española, son algo mucho más serio. Increíblemente, ni siquiera han suscitado una nota de protesta.

De hecho, quizá es por esto por lo que estas cosas les ocurren solo a los españoles. Francia amenazó en su momento con derribar los cazas israelíes que se atreviesen a sobrevolarlos. Es lo que los españoles están obligados a hacer, lo mismo que están obligados a devolver fuego a las posiciones desde las que Israel ataca territorio libanés. Para eso están ahí. Pero, puesto que es evidente que el Gobierno español no piensa hacer tal cosa (ni sería sensato, en realidad), lo mejor es simplemente liar los bártulos y marcharse antes de que sea demasiado tarde y ocurra otra desgracia. Recordemos que ya han muerto allí seis soldados.

Mandar tropas al Líbano fue ya una mala idea. La elección del lugar de la base (Marjayún, la única localidad cristiana en una región chií) fue otro error. El desconocimiento sobre las complejidades sociales de esta zona ha provocado cada vez más roces con la población local (y ya no digamos con Hezbolá). Si antes a los españoles se les veía más como una fuerza de ocupación que de interposición, ahora, tras estos incidentes, va a ser más difícil desmentir esa impresión. Encima, Israel quiere una revancha contra el Líbano y juguetea con la idea de atacar a Irán. Es poco probable, pero mejor no estar allí si ocurre. Luego vendrán los lamentos.