El silencio que mantiene John McCain desde la noche de las elecciones aumenta el desconcierto en las filas de los republicanos sobre el futuro del partido
09 nov 2008 . Actualizado a las 02:00 h.La candidata republicana a la vicepresidencia, Sarah Palin, ha vuelto a Alaska, el estado del que es gobernadora. Pero ni ella es la que se fue, ni el estado que dejó es el que encuentra.
Para empezar, Alaska vive de los impuestos que recauda con la producción de petróleo. Con la bajada del precio del barril, esos ingresos se van a ver reducidos considerablemente. Además, según publicaba el New York Times , sus conciudadanos, sobre todo los políticos, no la van a recibir con los brazos abiertos. Sarah Palin había llegado a frecuentes acuerdos con los republicanos moderados e incluso con los demócratas en su estado. Ni los primeros, ni sobre todo los segundos, están contentos con el tono ultraconservador y los ataques extremos que ha dirigido a Obama durante la campaña. Así que parece que el mandato de Palin a partir de ahora se va a encontrar con algunos problemas.
Quizá esa sea una razón para que la ex candidata se plantee su paso definitivo a la política nacional. En medio de los rumores sobre lo que se cuece en el Partido Republicano, algunos opinan que Palin contaría para ello con algunos apoyos.
Sorprendentemente no parece que uno de ellos vaya a ser McCain, el senador que la eligió para hacer equipo electoral. El senador por Arizona sigue callado desde el momento en que la misma noche de las elecciones asumió su derrota y felicitó a su contrincante. Pero su equipo sí ha filtrado algunas opiniones sobre la capacidad de Palin, que, lógicamente, a esta no le han gustado nada.
Los periódicos publicaban hace dos días que la oficina de McCain consideró que Palin no estaba preparada para el puesto de vicepresidenta cuando, en alguna de las entrevistas que concedió, demostró que no sabía que África era un continente y no un país o desconocía los Estados que forman parte del Acuerdo de Libre Comercio. Palin respondió, en una entrevista en la CNN, que los que decían eso solo eran unos... «imbéciles». Algunas voces del Partido Republicano se han apresurado a decir que lo que se está intentando es convertir a la gobernadora en la cabeza de turco que pague por la derrota cuando el gran derrotado ha sido McCain y no ella.
En medio de este ajuste de cuentas y del desconcierto que parecen vivir los republicanos se ha comenzado a especular con el nombre del futuro líder del partido, incluso con el de la persona que podría ser candidato en el 2012. Robert Novak, prestigioso columnista conservador, ha lanzado ya el de Newt Gingrich. A su juicio, el antiguo presidente de la Cámara de Representantes, conocido por sus ideas ultraconservadoras y su empeño por imponer sus principios morales en las leyes, «tiene el deseo y la voluntad» de presentarse como candidato en el 2012. El nombre de Gingrich no se aparta de la línea de los republicanos que piensan que el culpable de la derrota del martes es el centrismo de McCain.