Occidente reaccionó a la renuncia de Pervez Musharraf con llamamientos a mantener la estabilidad en Pakistán.
Tras alabar su papel en la lucha contra el terrorismo, la Casa Blanca anunció que el presidente George W. Bush seguirá trabajando con Islamabad, un «Gobierno civil electo democráticamente», según Condoleezza Rice.
Mientras, Francia hizo un llamamiento a los partidos paquistaníes para que se respete «el marco constitucional y el Estado de derecho», Rusia dijo esperar que la salida de Musharraf no tenga consecuencias negativas para la estabilidad del país.
La vecina India calificó de «cuestión interna» la dimisión, mientras que el Gobierno afgano expresó el deseo de que la dimisión tenga «efectos positivos en el fortalecimiento de la democracia y el Gobierno civil de Pakistán». La renuncia de Musharraf llega en momento de tensión entre Pakistán y Afganistán. Kabul acusa a los servicios secretos paquistaníes de estar implicados en atentados como el de la Embajada de la India en Kabul en julio, que dejó más de 60 muertos.
Los talibanes paquistaníes aplaudieron la dimisión y tendieron la mano al Gobierno para restablecer las negociaciones de paz.