Evo Morales se la juega a doble o nada

Arturo Lezcano

INTERNACIONAL

Bolivia celebra el referendo revocatorio en medio de una creciente tensión social

10 ago 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

El futuro político de Evo Morales se juega hoy a una carta en las urnas. Los bolivianos deciden si el presidente continúa al frente del país o si por el contrario deja el poder, en medio de una creciente tensión social que se ha traducido en graves incidentes en el país.

Acostumbrado a vivir en el filo de la navaja, Evo Morales decidió en mayo redoblar la apuesta que le imponían de los departamentos del este de Bolivia y convocó un referendo revocatorio, con un envite a doble o nada: obligó a los gobernadores de los departamentos provinciales a meterse en el juego. También se decide si hacen lo propio los gobernadores contrarios al Ejecutivo, que tendría así vía libre a las reformas iniciadas en enero del 2006. Las encuestas oficiales respaldan la continuidad de Morales con más del 50% de aprobación, aunque crece la sensación de que ningún resultado mejorará el clima de ruptura del país.

Está en juego, además, el modelo de país desarrollado en los últimos dos años y medio por el primer presidente indígena de Bolivia, que nacionalizó los hidrocarburos, convocó una Asamblea Constituyente para refundar la república y tomó una serie de medidas económicas y sociales que solo encontraron oposición en la Media Luna Camba, el territorio oriental del país que corresponde a las provincias de Santa Cruz, el Beni, el Pando y Tarija y que conforman el territorio más rico de un país muy desigual.

Evo quedó desterrado en su propia tierra, ahondando así en la crisis de un país en llamas: los maestros movilizados, los mineros, que demandan mejoras en las jubilaciones, y hasta los minusválidos llegados a La Paz para reclamar más derechos. Con ese panorama concurre al referendo el Gobierno, también enfrentado al Tribunal Nacional Electoral, que el 31 de julio modificó las bases del plebiscito aprobadas por ley. Según la legislación, el mandato del presidente será revocado si él no alcanza el 53,7% de los votos. El ente electoral estima que con un 50% más un voto de desaprobación, Morales deberá dejar el Gobierno. El propio presidente aseguró que «la ley es la ley y no caben interpretaciones».