Su sintonía se mantiene, pero el presidente de RCTV exige al Gobierno su regreso ?a la señal abierta y la restitución de los equipos de transmisión del canal
01 jun 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Tras un año sin transmitir en señal abierta y por lo que, según la oposición, fue un cierre de operaciones forzado por el Gobierno de Hugo Chávez y, según este, la finalización de una concesión de su espectro radioeléctrico, RCTV sigue muy viva entre los venezolanos, especialmente entre los más humildes.
Transmitiendo solo por cable, la cadena más antigua del país disfruta del primer lugar de sintonía en la TV por suscripción, cuyo número de afiliados ha crecido un 30% desde que el presidente Hugo Chávez puso fin a sus operaciones a través del canal 2, mientras el Tribunal Supremo ordenaba que sus equipos de transmisión en señal abierta pasaran a la señal que ocuparía su espacio, la Televisora Social Venezolana (TVES).
«Para mí, Radio Caracas (nombre oficial de la televisión, hace una década contraído solo hasta sus siglas) es el canal 2. Jamás he visto TVES, ni lo pienso ver», afirma desde un barrio popular del este de la ciudad América Pérez, una humilde ama de casa. Y es que mientras RCTV tiene una sintonía en el cable de un 10% (segunda en el índice general de audiencia de los canales de TV, por detrás de su eterno rival, Venevisión, del grupo Cisneros), el promedio de sintonía de TVES jamás ha superado el 0,1% de la preferencia de los televidentes, según empresas encuestadoras, hasta el punto de que el propio Chávez ha reconocido que «casi nadie» lo ve.
Fundado en 1953, el primer canal de televisión venezolano basó su sintonía en una programación de «culebrones» hechos en casa, que llegaban justamente a las mujeres del hogar; y una línea dura en lo informativo que, a lo largo de las décadas, lo llevó a varios cierres temporales de sus transmisiones, cuando estas incomodaban a los Gobiernos, al tiempo que sus telenovelas (como las archifamosas en España Kassandra y Cristal) adquirían fama internacional.
«Ese canal saldrá del aire»
Pero en diciembre del 2006, Chávez, en una alocución ante militares, lo condenó definitivamente: «Ese canal golpista que es RCTV saldrá del aire. Vayan apagando sus equipos». La televisión, como el resto de los canales privados, tuvo activa participación durante el fugaz golpe de Estado que depuso al presidente por 60 horas en abril del 2002, y en el paro general de dos meses contra su Gobierno entre diciembre de ese año y febrero del 2003.
Al cumplirse el primer año de la suspensión de operaciones, Marcel Granier, presidente del canal, señala que las medidas que han tenido que tomar «han sido duras, pero ya estamos nuevamente en negro». Unos 2.000 de sus 5.000 trabajadores han sido despedidos y Granier, respaldado por la calle (dos manifestaciones multitudinarias esta semana solo en Caracas) y por los gremios internacionales, como la Asociación Internacional de Radiodifusión y la Sociedad Interamericana de Prensa, ha solicitado la restitución de los equipos de transmisión del canal, y su regreso a la señal abierta.
Tal alternativa parece poco probable, estiman expertos en comunicación como Óscar Lucién, de la Universidad Central de Venezuela, pues, según afirma, «el Gobierno consideró qué escenario implicaba mayor costo político: cerrar RCTV o mantenerla abierta, y decidió que le costaba menos cerrarla». Los politólogos lo ponen en duda, ya que se estima que el cierre del canal provocó la erupción de un masivo movimiento universitario opositor. En última instancia, a la decisión se le achaca, en parte, la primera derrota electoral del chavismo en una década: el referendo de reforma constitucional del pasado diciembre.