La ayuda que ha venido prestando Moscú a Osetia del Sur y a Abjasia en los últimos años hace verosímil la hipótesis de que los repentinos movimientos emprendidos por estas dos provincias georgianas para que se reconozca su independencia sea, en realidad, una respuesta de Moscú por lo que considera una intromisión en un área teóricamente de su influencia como Serbia.
Osetia y Abjasia se encuentran en una zona del mayor interés estratégico para el Kremlin, puesto que, al hallarse en el pasillo de comunicación entre los mares Negro y Caspio, es una ruta obligada del transporte de crudo hacia Europa. Por otra parte, una eventual independencia de estas dos provincias prorrusas contribuiría a desestabilizar a Georgia, la antigua república soviética, y a estrangular las querencias y los proyectos prooccidentales y europeístas de su actual presidente.