Francia era neutral, pero ha sido decisiva en la lucha por la capital del Chad. Los rebeldes habían recorrido más de 800 kilómetros desde Sudán hasta el palacio presidencial en Yamena. El Consejo de Seguridad de la ONU dio a París luz verde para proteger al amenazado Gobierno de Idriss Deby «con los medios adecuados».
Los rebeldes se quedaron sin gasolina ni municiones en Yamena. Las tropas del Gobierno emplearon armas que los rebeldes no habían previsto: helicópteros Mi-24 con misiles y los bombarderos soviéticos Mi-17, letales contra fusiles y lanzagranadas RPG de los rebeldes.
Además, «el dominio de los aeropuertos es decisivo», dijo el comandante en jefe Paul Perié. Y el ministro del Exterior galo, Bernard Kouchner, coincidió: «Cuando tuvimos que defender los aeropuertos, nuestras tropas lo hicieron muy enérgica y eficazmente». En la ciudad, protegieron con tanques puntos neurálgicos y garantizaron el transporte de extranjeros.
«Sin las fuerzas armadas francesas estábamos en situación de iniciar un nuevo ataque y conquistar Yamena», manifestó el general rebelde Mahamat Nouri. Según dijo, la ex potencia colonial llegó a atacar con cazas. «Los aviones nos bombardearon hasta la una de la madrugada», añadió. Sin embargo, París lo desmiente: los 12 Mirage y Atlantic, que han sido trasladados a Abeché volaron solo en operaciones de exploración. Pero Francia no quiere granjearse enemistades. Forma el núcleo de tropas de la Eufor.