La intervención extranjera está detrás de la crisis política que vive el país
23 dic 2007 . Actualizado a las 02:00 h.La crisis libanesa se acerca cada vez más a un punto de no retorno con la décima reunión, fallida, de su Parlamento para elegir al nuevo presidente. El día 29 será la próxima convocatoria para dilucidar si el jefe de las Fuerzas Armadas, el maronita Michael Suleimán, encaja con los planes de todas las partes implicadas para ser designado como el nuevo jefe de Estado del Líbano. Numerosos editoriales de diarios árabes achacan el atasco político actual a la intervención extranjera.
«Si la era de la dominación de Siria sobre el Líbano pertenece al pasado y nunca va a volver, esto no significa que la de la hegemonía norteamericana y francesa haya comenzado. Y los diversos sectores políticos libaneses se reparten entre esos dos campos», se lee en el prestigioso diario panárabe Al Quds al Arabi.
Presiones extranjeras
«Está claro que ciertas entidades extranjeras quieren conseguir ciertos fines a través de presiones sobre las facciones libanesas, y de relacionar la crisis presidencial con otros conflictos de la región. Es simplemente inaceptable, porque solamente se puede conseguir así avivar la llama de la discordia entre la mayoría y la oposición; haciendo que la disputa entre ambos vuelva al punto de partida, al fantasma de la violencia», explica el diario de Qatar Al Rayah .
El presidente norteamericano, George W. Bush, que prepara su viaje a Oriente Medio para comienzos del 2008, ha atacado dura e inesperadamente a Siria y a su presidente, Bachar el Asad.
Bush acusa a Siria
Las acusación es grave: que apoya la resistencia en Irak y permite el paso desde su territorio de voluntarios internacionales que luchan contra los norteamericanos en la antigua Mesopotamia. Nicolas Sarkozy, presidente de la antigua potencia bajo cuyo mandato estuvo el Líbano hasta su independencia, se ha sumado a esas críticas.
Para algunos, esto solo puede significar que Siria podría verse sometida próximamente a sanciones económicas, como su vecino Irán. Para otros, que Bush estaría buscando otro casus belli contra Irán, visto que su programa nuclear ya no supone ningún peligro según 16 agencias de inteligencia norteamericanas. Según la mayoría de los analistas, Siria se sigue inmiscuyendo en los asuntos libaneses, pero se preguntan: ¿Y quién no?
Hace cinco años, en una de las sobrecenas a las que era tan aficionado el asesinado ex primer ministro Rafik Hariri, míster Líbano como solía ser llamado, le pregunté por qué era todo tan rematadamente complicado en la política de su país. «Aquí nos gusta comer con muchas especias, cuantas más mejor,» me respondió. «Nuestra naturaleza es muy picante», añadió socarrón.