Gordon Brown pide perdón por la pérdida de los datos de unos 25 millones de británicos

Imanol Allende

INTERNACIONAL

22 nov 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

El primer ministro Gordon Brown se vio obligado ayer a comparecer ante la Cámara de los Comunes para explicar y pedir perdón por el extravío de dos cedés con información confidencial, bancaria y tributaria de unos 25 millones de británicos, en concreto todas las familias con niños menores de 16 años. Pero las disculpas y sonrojos llegan tarde y no evitarán que el monumental error erosione aún más su dañada imagen.

«Lamento profundamente y pido disculpas por los inconvenientes y por la preocupación provocados por ese extravío de información confidencial». Con estas palabras, Brown inició su intervención en los Comunes. «Nuestra obligación es la de hacer todo lo posible para proteger al público», indicó entre el coro de repulsas y acusaciones procedentes de los escaños de la oposición. Su líder y uno de los afectados por la pérdida de los datos, David Cameron, acusó al Gobierno de incapacidad.

Un sombrío Brown intentó tranquilizar a los británicos de que la información no ha caído en manos de criminales. «La información personal contenida en dos discos compactos extraviados no ha sido utilizada para fines fraudulentos», y agregó que «los bancos han verificado las cuentas bancarias para examinar si hubo actividad fraudulenta y no hay evidencia de que eso haya ocurrido».

Los dos discos con los datos de subsidios familiares para niños, información bancaria y tributaria, números de la Seguridad Social, fechas de nacimiento y direcciones, fueron extraviados el 18 de octubre cuando fueron enviados desde la oficina tributaria en Newcastle a la Auditoría Nacional de Londres por la mensajería TNT. El martes, Scotland Yard abrió una investigación sobre la pérdida de los discos.

Fue el ministro de Finanzas, Alistair Darling, quien reveló el martes en el Parlamento el extravío y al que apuntan todos los dedos acusatorios. Él y Brown conocían la pérdida desde el pasado día 10. La oposición ya ha iniciado una campaña pidiendo su destitución por incompetente.

Golpe bajo

Si Darling se viera obligado a dimitir sería un golpe bajo para el Gobierno de Brown, ya que este cargo, que él mismo ocupó durante doce años, es considerado el pilar fundamental de los Gabinetes de Downing Street. Los problemas se han amontonado en la bandeja de entrada de Darling. A este error, se une la mala gestión durante la crisis del banco hipotecario Northern Rock y un descenso inesperado de la economía del país. Ayer también se supo que en octubre desaparecieron 41 ordenadores con información confidencial del Ejecutivo.

El nuevo escándalo se produce días después de que un sondeo coloque a Brown en sus niveles más bajos de popularidad desde que llegó al poder en junio. El pasado octubre, el 59% de los británicos pensaban que Brown estaba haciendo una buena gestión; en las últimas encuestas el porcentaje baja hasta el 33%. Su decisión de dar marcha atrás en convocar elecciones anticipadas para este otoño y la mala gestión con la crisis del Northern Bank han sido los causantes.