«Este país necesita un plan de infraestructuras y eso genera grandes expectativas de negocio, también para los españoles»
18 nov 2007 . Actualizado a las 02:00 h.Ha transcurrido ya más de una semana desde aquella ya histórica intervención del rey Juan Carlos en la Cumbre Iberoamericana de Chile en la que mandó callar al presidente de la República Bolivariana de Venezuela. Desde entonces, ni Chávez dejó de hablar ni el teléfono de Cándido Rodríguez Losada, de sonar.
Este economista ourensano de Celanova emigró a Venezuela hace 43 años y consiguió llegar a presidente del Banco Occidental de Descuento. Desde hace cuatro años ostenta la representación de los emigrantes gallegos en el Senado, dentro de las filas del Partido Socialista, y la presidencia de la Asociación de Empresarios Gallegos en Venezuela.
Hoy, como casi todas las semanas que hay pleno de la Cámara alta, está volando hacia Madrid. Horas antes de partir, conversó con el enviado especial de La Voz en la sede de la Hermandad Gallega.
-¿Cómo ve los ánimos en el seno de la colonia gallega después de la tormenta verbal que ha estado cayendo en los últimos días?
-Contrariamente a lo que pudiera parecer, la gente está muy tranquila. Creo que la cuestión se ha sobredimensionado un poco, porque no podemos olvidar que estamos en la era de Internet.
-¿Se han visto amenazados realmente los intereses económicos españoles tras algunas declaraciones que se oyeron estos días?
-Creo que hay que diferenciar los de las empresas multinacionales españolas que tienen inversiones aquí y los de los empresarios españoles y gallegos que residimos en el país. Los primeros saben perfectamente en qué terreno juegan y los que estamos aquí sufrimos los mismos avatares que cualquier empresario venezolano. Por otra parte, las importaciones de productos españoles son meramente testimoniales y las exportaciones a España no van mucho más allá de los productos petrolíferos.
-¿Qué papel le ha tocado jugar en toda esta crisis?
-El colectivo de empresarios gallegos en Venezuela había tenido una reunión aquí, en la sede de la Hermandad, con varios altos cargos del Gobierno que nos ofrecieron todo su apoyo y nos animaron a invertir. Por eso, ahora lo más conveniente es esperar a que se calmen los ánimos y que las aguas vuelvan su cauce. Me consta que nuestras autoridades diplomáticas y consulares están trabajando discreta pero eficazmente. Quiero confiar en que la pregunta que tiene planteada el PP en el Senado y que se va a responder el miércoles no contribuya a complicar las cosas.
-¿Cómo ve la evolución de este país en la última década?
-Aquí el gran problema es la inseguridad. Si no fuera por eso, este país sería una mina. De hecho, nuestras empresas están vendiendo más que nunca porque hay mucho dinero. Prueba de ello es que el Gobierno sacó una emisión de bonos en dólares por valor de 7.000 millones y se colocaron en 24 horas, porque la demanda fue el doble.
-¿Cómo se conjuga eso con tanta miseria?
-El problema social no es específico de Venezuela, sino endémico de toda Iberoamérica.
-Las infraestructuras básicas, especialmente vivienda y vías de comunicación del país, también dejan bastante que desear. Lo que hay, prácticamente es lo que se hizo en la dictadura de Pérez Jiménez.
-Eso es verdad, en materia de infraestructuras se ha hecho muy poco o nada. Yo espero que no tarde mucho en ponerse en marcha un plan especial para cubrir dichas carencias. Eso genera muchas expectativas de negocio, del que se pueden beneficiar muy especialmente las empresas españolas.