El histórico partido del Istiqlal se impuso a islamistas moderados y a socialistas en unos comicios legislativos marcados por una abstención récord, del 63%
10 sep 2007 . Actualizado a las 14:19 h.Finalizado el escrutinio de las elecciones legislativas en Marruecos, que han dado la victoria al Partido del Istiqlal (PI, centroderecha), todas las miradas se dirigen ahora hacia Mohamed VI. La vigente Constitución, de 1996, prevé que es el rey alauí el responsable de nominar al primer ministro, que asumirá el encargo de formar Gobierno.? Durante la última legislatura, Mohamed VI ha insinuado que el futuro jefe del Ejecutivo pertenecería a la fuerza más votada. Nada le obliga, sin embargo, a que eso sea así. En el 2002, habida cuenta de la igualdad y las diferencias entre los partidos entonces más votados -el propio PI y la Unión Socialista de Fuerzas Populares (USFP)-, el monarca eligió a Driss Jettou, un tecnócrata sin filiación partisana, otrora ministro del Interior y, sobre todo, hombre de negocios.? Si el rey cumple su palabra, el primer candidato para liderar el Gobierno es el secretario general del PI, Abbas El Fassi. Veterano político, su imagen se ha visto deteriorada por su implicación en algún que otro escándalo inmobiliario. Por otra parte, Abbas, descendiente del líder por el Istiqlal (independencia, en árabe) del yugo francés, Allal El Fassi, pertenece a esa élite política vetusta tan poco apreciada por los ciudadanos.
Se barajan también los nombres de jóvenes promesas del propio PI, como los hasta ahora ministros de Transporte, Karim Ghellab; de Turismo, Adil Diouiri; o el de Urbanismo, Ahmed Toufiq Hjira. Entre los ministros mejor valorados del gobierno Jettou, demostradas sus capacidades de gestión, su retrato se adaptaría más a la idiosincrasia del nuevo monarca.
De optar Mohamed VI por la opción tecnócrata, dos son los nombres que se barajan: el del actual primer ministro, Driss Jettou, y el del titular de Interior, Chakib Benmoussa. No falta quien alude al hasta hace días hombre fuerte del régimen, Fouad Ali El Himma. Este último, tras renunciar a su cargo como ministro delegado de Interior, se presentó como candidato por Benguerir, su localidad natal (al norte de Marrakech), donde ha sido elegido diputado.
Nombrado el primer ministro, éste debe comenzar las negociaciones para formar un Gobierno que se apoye sobre una mayoría parlamentaria confortable. Con 24 partidos que han obtenido representación, entre los que sólo 7 han obtenido más de 10 escaños, la labor se antoja difícil.? El Fassi ha declarado que, si resulta primer ministro, mantendrá su pacto con la Unión Socialista de Fuerzas Populares (USFP) y con el Partido por el Progreso y el Socialismo (PPS, ex comunistas), pertenecientes todos a la Koutla Democrática, alianza creada en 1992 bajo el reinado de Hasán II, cuando formaban parte de la oposición al régimen.
Debacle socialista
La USFP ha sido la gran perjudicada del escrutinio, al perder 14 escaños. En la familia socialista, voces como las de Ali Bouabib, hijo del antiguo primer ministro Abderrahim Bouabib, exigen un debate interno sobre las causas de la debacle y eventualmente no entrar en un nuevo Gobierno. Si eso ocurre, el Istiqlal podría tratar de consolidar una alianza con partidos de centroderecha como el Movimiento Popular (conservador-berberista), con 43 escaños, y la Reunión Nacional de Independientes (liberal), con 38 diputados, ambos miembros de la actual coalición.? La victoria del Istiqlal interviene en unos comicios marcados por una abstención récord. La tasa de participación se ha situado en el 37%, la más baja de la historia y 15 puntos inferior a la del 2002. Entre las causas argüidas, junto con la pobreza y el analfabetismo rampante, cabe señalar la desconfianza de una población para con un régimen político donde la institución monárquica se antoja omnipresente y, por otra parte, el desencuentro para con una clase política añeja y corrupta.
Entre los aspectos positivos, destaca que en el nuevo Parlamento habrá 34 diputadas, 25 más que en la pasada legislatura, en virtud de la puesta en marcha de un sistema de «lista nacional» de mujeres que les garantiza al menos una treintena de escaños. ?