El presidente podría modificar el mapa político de Venezuela a su antojo y acabar con el federalismo si sigue adelante con su proyecto de reforma de la Constitución
19 ago 2007 . Actualizado a las 02:00 h.CARACAS | En un discurso de casi cinco horas de duración ante el Parlamento, en el que se refirió a los miembros de la unicameral -y unipartidista- Asamblea Nacional como «camaradas» y donde utilizó unas cuarenta veces las frases «se me ocurre» o «se me ha ocurrido», el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, propuso, en el proyecto de reforma constitucional, otorgarse más poderes, empezando por prolongar un año más su actual mandato de seis, y la posibilidad de su reelección indefinida. Pero esto es sólo la punta del iceberg del proyecto, que contempla la modificación de 33 artículos de los 358 de la Carta Magna aprobada en 1999 en Asamblea Constituyente, a instancias del entonces recién mandatario electo.
La reforma incluye que la propiedad privada quede relegada; que la misma puede ser ocupada por el Estado antes de ser pagada a sus propietarios; que el presidente de la República dirija directamente las Fuerzas Armadas y que se creen las «milicias populares». Además Chávez, cuyo segundo mandato -iniciado el 2 de febrero- inmediatamente se extenderá a siete años, tendrá la posibilidad de nombrar vicepresidentes regionales sobre los gobernadores, modificar el mapa político del país y controlar el Banco Central de Venezuela.
Todo el sistema económico y político del país se declara «socialista», y privilegia, según el propio Chávez, los intereses comunes sobre los individuales.
La reforma está inspirada en las ideas del comunista italiano Antonio Gramsci y Antonio Negri, también italiano y comunista, ex miembro de las Brigadas Rojas, que estuvo preso por el asesinato del ex primer ministro Aldo Moro (1978). En la cárcel, Negri escribió, en colaboración con el estadounidense Michael Hardt, Imperio (2000), considerada una de las «biblias» del movimiento antiglobalización.
Por lo pronto, las consecuencias del discurso del presidente ya se están sintiendo en los mercados. El dólar paralelo (el oficial está controlado en 2.150 bolívares por unidad desde el 2003), sufrió una caída de casi el 10% el jueves, mientras los bonos de deuda pública venezolana cayeron tres puntos en una sola jornada en la bolsa.
Críticas
Más allá de los efectos financieros, la propuesta de reforma ya ha causado una oleada de críticas entre los opositores, que señalan que los cambios son demasiado profundos como para no ser abordados por una Asamblea Constituyente, y cuya discusión en el Parlamento queda supeditada a la Asamblea Nacional, que desde el 2004, y ante el retiro de la oposición, pertenece totalmente a los partidos proclives al presidente.
La Asamblea anunció que el referendo aprobatorio se producirá el 9 de septiembre, y ante la desconfianza de vastos sectores del país en el Consejo Nacional Electoral pocos dudan de que será aprobada, incluso con escasa presencia de votantes.