Las bandas llevan el caos a la protesta estudiantil en el corazón de París
INTERNACIONAL
Los sindicatos aceptan reunirse hoy con el Gobierno, al que pedirán que retire el contrato laboral La tensión y la agresividad también subieron de grado en ciudades como Marsella y Rennes
23 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.Gobierno y sindicatos empezarán hoy a hablar, un día después de que el conflicto en la calle alcanzara nuevas cotas de violencia, con un balance provisional de 420 detenidos, 141 en París. Las bandas reventaron ayer las manifestaciones en la jornada más salvaje desde el inicio de las protestas contra el contrato de primer empleo. Los incidentes se produjeron después de que casi medio millón de jóvenes desfilaran pacíficamente en todo el país, según los convocantes, la mitad según la policía. En la capital, varios cientos de jóvenes con el rostro cubierto iniciaron los enfrentamientos con los agentes antidisturbios a la llegada de la cabecera de la manifestación a la plaza de los Inválidos, muy cerca de la Asamblea Nacional. Incendiaron coches y un comercio, rompieron escaparates, robaron todo lo que pudieron y agredieron a manifestantes, vecinos y periodistas. Arrojaron piedras y botellas. Hubo numerosos heridos. En un espectáculo dantesco, las bandas de los diferentes barrios también ajustaron cuentas entre ellas. Los antidisturbios lograron aislarlos en medio de la plaza después de conminar a los 50.000 jóvenes que habían desfilado pacíficamente a que la abandonaran. La violencia llegó casi a las puertas del Parlamento y del Ministerio de Asuntos Exteriores. El socialista François Hollande considera «responsable al Ministerio del Interior, que es quien autoriza los itinerarios». La tensión subió también de grado en otras ciudades francesas, especialmente en Marsella y Rennes. Los reventadores provocaron también incidentes en Orleáns, Burdeos, Lille y en la periferia parisina. Las cinco centrales sindicales más representativas del país dicen ser «conscientes de la gravedad de la situación». A primera hora de esta tarde, acudirán al palacio de Matignon, no para negociar sino para pedirle al primer ministro que retire el CPE como primer paso. Dominique de Villepin los invitó por carta a hablar «lo más rápidamente posible» y «con un orden del día sin limitaciones», un primer gesto de diálogo que se produjo después de múltiples gestiones de la Presidencia de la República y de que el ministro del Interior, Nicolas Sarkozy, se desmarcara de su intransigencia. Las organizaciones estudiantiles se tomaron «bastante mal» que su invitación al diálogo viniera del ministro de Educación, lo que interpretaron como un intento de división en la unidad de acción. Finalmente también se reunirán con Villepin, pero la próxima semana. La gran jornada de movilización nacional convocada para el día 28 se mantiene. Los sindicatos pronostican que será «un martes negro», aunque no ocultan su preocupación por la utilización que están haciendo de la protesta las bandas de jóvenes. Medio centenar ocupa desde la noche del lunes la Escuela de Altos Estudios de Ciencias Sociales, en pleno Barrio Latino parisino. Profesores y estudiantes lo abandonaron entre lágrimas e insultos, salvando lo que pudieron del pillaje y la destrucción. Los rectores han pedido una entrevista con el presidente Jacques Chirac.