La reforma del sistema federal alemán entra en su recta final

Rosa Paíno
Rosa Paíno REDACCIÓN

INTERNACIONAL

Informe | Alemania apuesta por el centralismo La dos Cámaras legislativas germanas someten hoy a debate la apuesta de la gran coalición de Angela Merkel por centralizar el poder en Berlín, a costa de los «Länder»

09 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

Hoy, viernes, las dos Cámaras legislativas de Alemania -el Bundestag y el Bundesrat- someterán a debate la histórica reforma del sistema federal del país auspiciada por Angela Merkel, que supone el mayor cambio constitucional desde la creación de la República Federal Alemana en 1949. Su objetivo es redistribuir el reparto de competencias entre el Gobierno central y los estados federados o Länder de forma bien distinta a España o Italia, porque la idea es centralizar el poder en Berlín. El Ejecutivo formado por democristianos (UDC) y socialdemócratas (SPD) pretende restringir el porcentaje de proyectos de leyes que requieren de la aprobación del Bundesrat (Cámara alta y donde están representados los Länder ) del actual 60 por ciento a entre el 35 y el 40%. En otra palabras, quiere centralizar el poder en Berlín a cambio de ceder algunas competencias adicionales a los gobiernos de los estados federados en materia de educación, medio ambiente o remuneración del cuerpo de funcionarios. El sistema actual, ideado en gran parte por los aliados tras la derrota nazi -que incentivaron la descentralización para frenar el posible resurgimiento de la potencia germana-, ha ido acumulando con los años defectos que dificultan la gobernabilidad del motor de la UE en un mundo globalizado que necesita respuestas inmediatas. «Necesitamos poder tomar decisiones rápidas», afirmó Merkel al intentar resumir el espíritu de esta reforma, que, subrayó, permitirá además al ciudadano de a pie saber mejor «quién tiene la responsabilidad sobre qué decisión» (en referencia el poder central y los estados federados)». Hace tiempo que los gobiernos central y regionales se ponen piedras innecesarias en el camino. El Bundesrat se ha ganado con creces la fama de eterna bloqueadora de proyectos de ley, ya fuese con Helmut Kohl o con Gerhard Schröder. En la actualidad el 60% de las leyes que emanan del Bundestag (Cámara baja) deben ser sometidas a la ratificación de la representación territorial (Bundesrat), lo que en la práctica implica, según la correlación de fuerzas entre ambas partes, un persistente bloqueo del Legislativo. El proyecto de reforma, puesto en marcha el lunes por el Gobierno y los jefes de los estados federados -tan sólo el de Mecklemburgo-Pomerania Occidente se abstuvo- después de una larga discusión de casi tres años, será sometido a debate a partir de hoy. Su aprobación requerirá una mayoría de dos tercios en el Bundestag y en el Bundesrat, una barrera fácil de sortear gracias a la mayoría parlamentaria de la gran coalición.