«Están jugando con las armas»

Marta Miera RAFAH

INTERNACIONAL

Entrevista | Francisco Navares Alrededor de 70.000 personas han cruzado el puesto fronterizo de Rafah desde que está bajo supervisión europea. Israel permitía el paso de una docena al año

22 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

Rafah ha amanecido con un día espléndido. La ciudad está adornada con cientos de banderas y pancartas por las campañas electorales. La gente esta ansiosa de que por fin llegue el 25 de enero, el día de los comicios legislativos, en el que todos los palestinos tendrán derecho a dirigirse a las urnas para elegir democráticamente a su favorito. No muy lejos, en la terminal fronteriza de Rafah, todo transcurre con normalidad. Entre el contingente de apoyo y asesoramiento enviado a Rafah por la UE, que se encarga tanto de supervisar como de formar a los funcionarios palestinos, está el vigués Francisco Navares, policía nacional de 48 años, llegado a la franja de Gaza el 20 de diciembre. -¿En qué consiste exactamente su trabajo aquí? -Superviso al personal de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) que trabaja en esta terminal. Desde policía de fronteras, pasaportes, documentos, hasta comprobar que realizan bien el trabajo, elaborar informes mensuales y señalar en estos lo que hacen mal. Por ejemplo, el trato que dan a su gente que, por cierto, deben procurar modificar. No se tienen ningún respeto¿ -¿Cómo se tratan? -No lo sé porque no entiendo el idioma (risas). Desde nuestro punto de vista europeo tratamos muy bien a las personas mayores, a los niños, a los necesitados. A ellos (oficiales palestinos) les da exactamente igual quién sea. -Pueden ver a las personas cansadas, como llegaban hoy después de su peregrinaje a la Meca, hechos polvo, y hubo que pedir que les facilitasen una silla de ruedas porque no podían casi caminar. Pero de ellos no sale hacer ese tipo de cosas. Nada de nada. -¿Trabajó en Galicia? -Sí, tengo 24 años de experiencia policial. Estuve en Vigo de 1987 a 1998. Vivo en Canarias y trabajo en la Jefatura Superior de Policía. -¿Fue usted quien decidió trabajar fuera de España? -Sí. Me gusta este tipo de trabajo. Comprobar, supervisar, observar la profesionalidad de otros policías. -¿Qué opina del estatus de los palestinos? -Bueno, me imagino que pasito a pasito adquirirán confianza en sí mismos y en las instituciones. Votarán el día 25 y creo que, poco a poco, conseguirán su propósito: construir un país. -¿Está contento aquí? -Sí, pero descontento con la seguridad de la ANP. Todos estamos descontentos. Quienes nos protegen no son profesionales. Entonces, los ves andar por ahí y piensas: Dios quiera que no... -¿No son profesionales? -Desde mi punto de vista, no. Están jugando con las armas. Por ejemplo, hace poco un miembro de la ANP que estaba en la zona de los autobuses se pegó un tiro en una pierna. Dicen que limpiaba un arma. Cuando nos escoltan no miran dónde deben, es decir de dónde nos pueden tirotear. Van hablando entre ellos. -¿Ve peligro en que se queden el control? -Nosotros salimos de aquí una vez porque el capitán le dijo al jefe del equipo que no garantizaba nuestra seguridad. Había una revuelta, un grupo palestino quería entrar. Nos ordenaron evacuar. -¿Tenéis contacto con la población palestina? -No. Hay quienes al llegar de Egipto se acercan para darme las gracias por estar aquí. Desde que abrió la frontera han cruzado unas 70.000 personas, los israelíes permitían una media de 10 o 12 al año. -¿Y con los israelíes? -Yo creo que son amables porque no saben lo que somos, ni a quién representamos. Entiendo que hay muchos colonos desplazados de Gaza a Ashkelon (donde me alojo) y supongo que no estarán contentos con nuestra presencia aquí. Pero bueno, esta misión los supera, hay unos acuerdos entre el Gobierno de Israel y la ANP y tanto por un lado como por el otro obligarán a que se cumplan los acuerdos, si no esto no tiene sentido.