Estados Unidos destruye tres petroleros de Irán en Ormuz para recrudecer la guerra

Pablo Medina MADRID / LA VOZ

INTERNACIONAL

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Teherán responde con ataques a portaviones y a embarcaciones en el estrecho y asegura que tiene un as en la manga para enfrentar la ofensiva económica de Trump

07 sep 2026 . Actualizado a las 10:35 h.

La guerra entre Estados Unidos e Irán se recrudece en la zona del estrecho de Ormuz. La Casa Blanca y el régimen de los ayatolás están dispuestos a entablar un pulso económico y militar que incline la balanza a uno de los dos lados, pero el estancamiento en el paso marítimo, la extensión de las sanciones a otros sectores bancarios y financieros y la promesa de ataques renovados por parte de Teherán a los aliados de Washington en el Golfo pueden expandir una crisis que perjudique la agenda de Trump en Oriente Medio.

Los dos bandos, enfrentados desde los ataques de EE.UU. e Israel sobre Irán el pasado febrero, centran ahora la atención en dos puntos: Ormuz y la banca. El Mando Central estadounidense informó ayer que dejó «inutilizados permanentemente» los petroleros M/T Downy y M/T Stark 1 en las inmediaciones de las islas de Jarg y Jask, grandes puntos de partida del crudo iraní. Frente a Omán, hundió también al M/T Kylo. Todos estos buques son parte de la flota fantasma con la que Teherán continúa sus exportaciones de petróleo y trata de esquivar el bloqueo de Washington, que además recibió el ataque iraní a «un portaaeronaves estadounidense y un destructor de misiles guiados» que no identificó.

La respuesta de Irán no tardó en llegar. La Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) atacó este sábado a tres barcos petroleros en «rutas no autorizadas» en el estrecho de Ormuz y tres embarcaciones vinculadas a EE.UU. en «otras áreas», según recoge Efe citando a la agencia iraní Fars. El mismo comunicado detalla que la Fuerza Aeroespacial iraní también atacó con misiles balísticos un portaaviones y un destructor de la Armada norteamericana.

Este domingo, Irán anució el ataque contra un dron naval estadounidense cuando intentaba entrar en aguas «protegidas» en el paso marítimo de Ormuz. El cuerpo militar iraní recordó que «esta vía marítima estratégica está bajo el control de la República Islámica de Irán» y advirtió que «cualquier movimiento enemigo recibirá una respuesta contundente».

Igualmente, y en el marco de la ofensiva económica de la Administración republicana sobre la economía persa, el Tesoro declaró nuevas sanciones sobre el banco turco Golden Global Bank, al que considera salvaguarda de algunos activos financieros de Teherán. «Esta medida envía un mensaje claro a las instituciones financieras de todo el mundo: facilitar las actividades financieras ilícitas de Irán conlleva graves consecuencias», dijo el portavoz del departamento, Tommy Pigott. La acción, no obstante, no provocó animadversión a Ankara, que aceptó la decisión.

El vicepresidente de Irán, Mohamed Rezá Aref, contestó no obstante que Teherán guarda un as en la manga para atajar la guerra económica de Donald Trump. «Tenemos un plan para la guerra económica, el enemigo será derrotado también en este frente. Pensó que podría lograr sus objetivos utilizando a un grupo de matones de poca monta, pero este cálculo también fue erróneo», declaró. Sin embargo, no matizó en qué consiste dicho plan, ni tampoco consta una gran capacidad de maniobra de Teherán para desafiar a Washington.

De momento, el perjuicio sigue teniendo su peor efecto en EE.UU., donde el precio de la gasolina subió a 4,14 dólares por 3,785 litros, o en la eurozona, donde se percibió un 3,3 % de inflación en agosto frente al 2,9 % de julio, según datos de Eurostat y la Asociación Americana del Automóvil, muy encima del seguimiento del precio del crudo.

Un plan con vistas al futuro

El recrudecimiento de la guerra tiene una lectura en la Casa Blanca. Trump quiere pisar el acelerador para salir indemne de las elecciones de medio mandato y atar en corto al próximo Gobierno de Israel que salga de las elecciones de finales de octubre. Ello porque, según varios funcionarios de su Administración citados por el digital Axios, con buenos contactos en la Casa Blanca, el presidente de EE.UU. quiere empezar una remodelación integral para Oriente Medio.

Según uno de estos funcionarios, Trump quiere presentar un plan que considere a Washington el principal perro guardián ante la amenaza de un Irán que no ha sido derrotado a cambio de ampliar los Acuerdos de Abraham para que los países árabes del entorno reconozcan oficialmente a Israel, empezando por Arabia Saudí, referente espiritual de los musulmanes suníes que haría justificable el adherirse a los pactos. Sería un acuerdo histórico del que quedarían fuera el Líbano y Siria, pero ambos ratificarían un acuerdo de seguridad con Tel Aviv. Una maniobra que en el segundo caso podría salir cara.

Además, las fuentes también detallan que se daría paso a la siguiente fase del plan de Trump para Gaza sin mencionar qué pasará con el resto de territorios palestinos, bajo la amenaza constante de los colonos ultraortodoxos espoleados por los partidos ultras. Igualmente, al multimillonario no le importa quién gobierne Israel para implementar los planes.

Una de las fuentes incidió en que «la estrategia aún no está lista pero que la idea es crear una alianza regional después de la guerra». Y agregó que «todavía no está claro si todos los aliados de Estados Unidos en la región se sumarán a la iniciativa».