El presidente iraní, el ultraconservador Mahmud Ahmadineyad, declaró ayer que su país no se dejará intimidar por las críticas a su programa nuclear y proseguirá con la investigación y el desarrollo de la energía atómica para fines pacíficos. «No nos asustan las potencias y el ruido que hacen. Hemos reanudado el programa de investigación, y si Dios quiere, la energía nuclear pronto estará al servicio de los iraníes», afirmó. Irán dio el martes un nuevo paso adelante en su conflicto nuclear con la comunidad internacional al romper los sellos de la central atómica de Natanz y retomar el programa de investigación atómica suspendido hace dos años y medio por el anterior Gobierno, de signo más moderado. La decisión volvió a concitar el rechazo de gran parte de la comunidad internacional y redobló las amenazas de EE.UU. y de la Unión Europea de llevar el caso al Consejo de Seguridad de la ONU, organismo con potestad para sancionar. El primer ministro británico, Tony Blair, anunció ayer que su Gobierno está dispuesto a llevar el asunto al máximo órgano decisorio de las Naciones Unidas. La terna de países europeos que negociaba con Irán -Alemania, Francia y Reino Unido- se reunirá hoy en Berlín con el alto responsable de Política Exterior y Seguridad de la UE, Javier Solana, para consensuar una estrategia común. Estados Unidos acusa al régimen de los ayatolás de ocultar un programa secreto para la adquisición de un arsenal de armas nucleares. Irán responde que sus fines son pacíficos y que desea desarrollar el combustible nuclear para alimentar sus centrales nucleares, «y si Dios quiere, la energía nuclear pronto estará al servicios de los iraníes», aseguró ayer en su discurso Ahmadineyad.