El chavismo sólo consiguió movilizar al 20% del electorado. La Asamblea Nacional será monocolor y tendrá escasa legitimidad. El país se radicaliza cada día más
05 dic 2005 . Actualizado a las 06:00 h.Se cumplieron las previsiones más realistas: el chavismo salió trasquilado de unas elecciones legislativas a las que hace una semana apenas había prestado atención. El objetivo de la oposición, muy lejos de ganar, era impedir que el oficialismo -Movimiento V República (MVR) y demás grupos satélites- obtuviesen la mayoría cualificada de dos tercios de la Cámara para cambiar las leyes a su antojo, incluida la Constitución. Todo cambió con el inesperado anuncio de la mayoría de la oposición de no acudir de comparsas a las urnas, tomando en consideración los claros mensajes de la ciudadanía venezolana, que está cansada y desencantada, política y anímicamente. El chavismo no tardó en tomar conciencia del escenario que se avecinaba e intentó reaccionar. El propio Chávez se olvidó por unos días de sus aventuras políticas internacionales y bajó a la arena planteando estos comicios como un plebiscito. Escasa legitimidad Por más que el oficialismo se empeña en defender la legitimidad de una Asamblea Nacional teñida de rojo en la que el MVR cuenta con 114 de los 167 escaños y el resto se lo reparten sus partidos satélites -Podemos, Patria para Todos, Movimiento Electoral del Pueblo y Migato (Movimiento Independiente Ganamos Todos), entre otros-, lo cierto es que por las urnas pasaron, según los datos oficiales, algo menos del 25 % de los venezolanos con derecho a voto. Si a esa cifra se le restan los votos que fueron a parar al MAS -oposición- y a los grupos que habían anunciado su retirada, es evidente que, aún dejando a un lado el supuesto maquillaje de los datos de participación que denuncia la oposición, el chavismo no movilizó ni al 20% del electorado. Los tres millones de votos que, en números redondos, logró el chavismo en el plebiscito de ayer distan mucho de los diez millones que pretenden conseguir en las presidenciales del próximo año para implantar lo que ellos llaman el socialismo del siglo XXI. ¿Qué va a pasar a partir de ahora? Observadores venezolanos independientes consultados por este enviado especial coinciden en señalar que el gran perdedor en los resultados de ayer es Venezuela. Entienden que el país queda en un punto muerto del que va a ser muy difícil salir porque «han desaparecido los escenarios de consenso y negociación». Temen que se va a producir una radicalización por ambos lados. Entienden que la oposición va a tener que empezar de cero porque «no hay liderazgo, ni proyecto ni programas». Mientras tanto, la mayoría va a seguir en el poder sin ningún tipo de contrapeso. La única ventaja que ven los observadores es que con el nuevo escenario político va a ser más fácil pintar, a nivel internacional, una imagen de Chávez como dictador. «Pero eso -precisan- va a depender mucho de como actúe él a corto y medio plazo. Como tonto no es, a veces lo que hace en situaciones como esta es dar marcha atrás, al menos en apariencia, y buscar vías de diálogo con algunos elementos de la oposición». Pero tampoco descartan que opte por una radicalización del proceso revolucionario, con un endurecimiento aún mayor de las reglas del juego, que se traducirían en un mayor control de los medios de comunicación privados. Miedo a la cubanización En la calle cada vez es mayor el miedo a la cubanización del país porque cada día es más evidente la concepción castrense -la política de ordeno y mando- en la forma de regir el país. Al conocer la abstención del 75%, el director del vespertino Tal Cual , Teodoro Petkoff, cuyo nombre se manejaba como cabeza de cartel de la oposición en las elecciones presidenciales del próximo año, la calificó de «enorme». «Esta es una Asamblea elegida por la cuarta parte del país. La mayoría de los diputados serán del Gobierno y esto implica un problema político. Es una Asamblea monocolor y una abstención tan elevada debe tener una explicación». En unas declaraciones radiofónicas señaló que esa abstención involucra a «una parte enorme del chavismo», y no descarta que la poca participación tenga relación con la falta de sintonía que el electorado ha tenido con las últimas propuestas del Gobierno. Por su parte, el secretario general de Copei, César Pérez Vivas, informó de que solicitará la nulidad del proceso electoral de este domingo, a pesar de que está seguro de que ningún tribunal le dará la razón. Por eso, la idea que maneja es agotar las instancias nacionales para luego acudir a las internacionales. Las cifras de Copei ubican la abstención en el 82%, por lo que Pérez Vivas refirió que «el Gobierno debería estar examinando su plebiscito, y no puede seguir avanzando por la senda de la soberbia». Por su parte el canciller de la República, Alí Rodríguez Araque, insistió ayer en la teoría oficialista que consideró previsible el retiró de los partidos de oposición de las elecciones parlamentarias, pues «ya conocían su fracaso en el proceso electoral». En este sentido, explicó que la acción de partidos como AD y Copei sólo habría ayudado a la abstención 6%, de todo el universo de votantes. «La tendencia era una caída incontenida y fue lo que observaron», dijo Rodríguez Araque en una rueda de prensa.