Chávez avanza en su divorcio con Bush

J. Álvarez REDACCIÓN

INTERNACIONAL

06 oct 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Hugo Chávez sigue empeñado en enseñarle los dientes al odiado amo del norte, George W Bush. Cuando el inquilino de la Casa Blanca empezaba a reponerse de los efectos del Katrina , Chávez contó al mundo, hace justamemente hoy una semana desde Brasilia, que la mayor parte de las reservas internacionales de divisas venezolanas depositadas en bancos americanos habían sido trasladadas a Suiza. El traspaso, en realidad, se produjo ya hace cuatro meses, según reconocen ahora las autoridades monetarias venezolanas, pero ni los máximos responsables del Banco Central de Venezuela (BCV) se enteraron hasta que lo leyeron en la prensa. Ello a pesar de que, en teoría, el BCV es el ente autónomo que tenía que haber autorizado el cambio. Las autoridades venezolanas pretenden hacer ver que el cambio responde a razones de índole económica, alegando la mayor fortaleza del euro y la devaluación del dólar. Pero esto es una falacia, ya que la divisa europea ha sufrido una devaluación del 12% en lo que va de año. Y va a seguir cayendo, porque el valor que las autoridades monetarias europeas consideran ideal para no perjudicar las exportaciones es de 1,10 dólares. La oposición venezolana y los expertos coinciden en que la retirada de las reservas -el 60 % del total por el momento- responde a razones políticas que tienen mucho que ver con la escalada de enfrentamientos casi personales entre el líder de la revolución bolivariana y el presidente norteamericano. Chávez no se cansa de repetir que la Administración Bush quiere derrocar a su Gobierno -insiste en la implicación de EE.UU. en el golpe fallido de abril del 2002- y tomar el control de las reservas petrolíferas y gasísticas de Venezuela. Washington lo niega y reitera que Chávez constituye una amenaza para la estabilidad regional. La primera batalla de esta guerra incruenta fue la suspensión unilateral de intercambio militar que ambos países mantenían desde hace 35 años. Esto supuso la vuelta a casa de los cuatro instructores militares estadounidenses que estaban en Caracas y de 90 oficiales venezolanos que se formaban en EE.UU. El segundo capítulo de este culebrón se estrenó en agosto con la expulsión de Caracas de la delegación de la DEA -la agencia antidrogas norteamericana-, porque supuestamente se dedicaba al espionaje y sabía más de lo conveniente sobre supuestas implicaciones de militares y altos cargos en el narcotráfico. La respuesta de Washington no se ha hecho esperar y hace menos de un mes -el 15 de septiembre- la Casa Blanca anunció que no certificaba la colaboración venezolana en la lucha contra las drogas. Ahora la pelota regresa al tejado de la Administración Bush, que se ve atada por su dependencia energética de Venezuela. ¿Por dónde va a salir Bush? ¿Se consumará el divorcio Chávez-Bush? Tiempo al tiempo.