Hugo Chávez visitó en los últimos días Uruguay, Argentina y Brasil. Lo hizo con los bolsillos llenos de petróleo, con el que compró el apoyo de los tres países a su política antiamericana
12 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.El presidente venezolano Hugo Chávez concluyó ayer su gira sudamericana en busca de apoyo político a su gestión ante el cada vez más duro enfrentamiento que sostiene con George Bush. Chávez visitó Uruguay, Argentina y Brasil a la manera de un rey mago con las alforjas cargadas de petrodólares, aprovechando el precio récord del crudo, que ha convertido a Venezuela en un país rico y a su presidente en un hombre con mucho dinero para captar voluntades y ofrecer ayuda a sus «hermanos latinoamericanos». Su primera escala fue Montevideo. Allí se reunió con el presidente Tabaré Vázquez, a quien ofreció el petróleo necesario para los próximos 25 años en unas condiciones que el propio Chávez explicó: «No hacemos como esas multinacionales norteamericanas que llegan con el barco y te piden que pagues. Nosotros vamos a cobrarle a los hermanos uruguayos una pequeña parte dentro de tres meses en cemento y alcoholes y el resto dentro de unos años, cuando a ellos les empiecen a ir mejor las cosas». Una oferta irresistible se mire por donde se mire, pero que tiene una contrapartida que pondrá en apuros al jefe de estado uruguayo, porque Chávez quiere que éste critique la política de intromisión de Bush en el continente y defienda su posición «independentista». Seducción populista Su segunda visita fue a su «amigo» el presidente argentino Néstor Kirchner. El jueves, Chávez desplegó en las siete horas que estuvo en Buenos Aires todo su poder de seducción política eludiendo todo protocolo y mostrándose como un líder populista y simpático. Sus primeras declaraciones fueron un elogio para Kirchner: «¡Cómo han cambiado las cosas desde que llegó este hombre al Gobierno argentino!». Kirchner le prometió su apoyo y la defensa de su postura en los foros internacionales, además de promover una fuerte unión económica con Brasil. Chávez dejó a cambio 4 millones de barriles de fuel oil venezolano que se canjearán por maquinaria agrícola argentina, en una operación por un valor de 200 millones de dólares. El total de los convenios firmados entre ambos países fue de 500 millones de dólares. El último en recibir al líder de Venezuela fue el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, que atraviesa uno de los momentos más difíciles de su gestión acusado de corrupción. Apoyo a Lula Las primeras palabras de Chávez en Brasil fueron para defender a Lula. Denunció la existencia de una amplia conspiración de la derecha para destituir a su colega brasileño y comparó la situación con la que él mismo vivió en el 2002. El «rey mago» venezolano regresó a su país después de haber dejado regalos en casa de sus amigos.