Desaparece en los Andes un centenar de militares chilenos

Robert Mur CORRESPONSAL | S. DE CHILE

INTERNACIONAL

La expedición fue sorprendida por una fuerte ventisca de nieve Las familias denuncian que los hayan sometido a condiciones extremas pese a ser inexpertos

19 may 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Cinco militares muertos y 99 desaparecidos es -al cierre de esta edición- el balance de la tragedia que se vivía ayer en los Andes chilenos. Un regimiento de la localidad de Los Ángeles, a unos 500 kilómetros de la capital, Santiago, fue sorprendido por una tormenta de nieve y por temperaturas de diez grados bajo cero en la zona de Antuco. Otros 110 soldados se encontraban a salvo en varios refugios de montaña. Tras dos semanas de entrenamiento en la cordillera de los Andes, un total de 433 uniformados, todos pertenecientes al Regimiento Número 17 de Montaña, con sede en la ciudad de Los Ángeles, se vieron sorprendidos por una agresiva tormenta de nieve, conocida localmente como «viento blanco» -que impide la visibilidad a 10 centímetros de distancia y provoca bruscas bajadas de las temperaturas-, cuando descendían de la cordillera. La búsqueda Las tareas de rescate se intensificaron por tierra y aire durante el día de ayer, a pesar de que las condiciones climatológicas seguían siendo malas. El presidente del país, Ricardo Lagos, seguía los hechos en comunicación con el comandante en jefe del Ejército, Juan Emilio Cheyre, quien gráficamente expresó desde Los Ángeles que el regimiento había sido afectado por un «tsunami de nieve». Los familiares de los soldados, la mayoría de los cuales realizaban el servicio militar obligatorio y se habían incorporado el pasado día 4 de abril, han denunciado que se les sometiera a una instrucción en condiciones extremas para las cuales todavía no estaban preparados. Fuentes de los servicios de meteorología del país han confirmado que el sistema frontal que afecta a la mitad sur de Chile continuará en las próximas horas, al menos hasta mañana. Diversos meteorólogos han expresado su extrañeza por el hecho de que el regimiento militar saliera a la montaña, cuando el temporal estaba previsto desde hacía horas. Por el momento, el Ejército no ha facilitado los nombres de los desaparecidos ni de los muertos, ya que no se tiene constancia de quienes son los que están a salvo en los diversos refugios. De hecho, Cheyre prefirió hablar durante todo el día de ayer de que los efectivos estaban «aislados», en lugar de utilizar el término «desaparecidos». El problema es que las condiciones climáticas impiden la comunicación por radio con los militares perdidos. Tampoco se conoce si los cinco fallecidos habrían muerto aplastados por un alud, o por congelación. En cualquier caso, fuentes militares informaron que un sexto soldado se encontraría en estado grave con síntomas de hipotermia. El presidente Lagos compareció ante la prensa, visiblemente afectado, y declaró que «estamos haciendo todos los esfuerzos». Lagos mostró su confianza en que el grupo haya «podido enfrentar adecuadamente este tremendo desafío». El accidente puede convertirse en una de las mayores tragedias del Ejército chileno en los últimos 77 años, después del desastre de Alpatacal, en Argentina, que dejó 12 militares muertos cuando un tren que los trasladaba como invitados a ese país se estrelló con otro convoy que se hallaba detenido.