Pyongyang negociará su programa nuclear si se respeta su comunismo

Cecilia Heesok Paek SEÚL

INTERNACIONAL

Corea del Norte está dispuesta a negociar sobre su programa de fabricación de armas nucleares, pero exige a Estados Unidos que se comprometa a «no interferir» en los asuntos norcoreanos y «a coexistir» en paz con el régimen comunista. En una entrevista publicada ayer por el diario surcoreano Joong Ang Ilbo , el embajador norcoreano ante la ONU, Han Song-ryol, dijo que Corea del Norte sólo volverá a las conversaciones sobre su programa nuclear si EE.UU. le da garantías de que no la atacará, ni tratará de cambiar su actual régimen político. El diplomático norcoreano subrayó que Pyongyang está dispuesto «a responder a ese diálogo de todas las maneras posibles, incluido el formato de las negociaciones a seis bandas, si EE.UU. promete una política de coexistencia y no interferencia, y asegura el cumplimiento de los resultados de las conversaciones». Esta es la primera vez que Pyongyang muestra su disposición a retomar las negociaciones multilaterales sobre el desmantelamiento de su programa nuclear desde que el pasado día 10 cuando anunció que dispone de armas atómicas y se retiró «indefinidamente» del proceso de diálogo. Misión china Las negociaciones «a seis bandas», en las que han participado las dos Coreas, China, Estados Unidos, Rusia y Japón, permanecen estancadas desde junio pasado. Dentro de las iniciativas de los países interlocutores de Corea del Norte para recabar la vuelta de Pyongyang al diálogo, ayer viajó a la capital norcoreana Wang Jiarui, jefe del Departamento Internacional del Comité Central del Partido Comunista chino. EE.UU. y el resto de participantes en el llamado «proceso de Pekín» de negociación creen que la ascendencia que aún tiene China sobre su vecino es clave para la desactivación de la actual tensión, que, de prolongarse, podría llevar al rearme de la región. La Estación Central de Radiodifusión de Corea del Norte calificó ayer como una «victoria diplomática» ante Washington el mensaje de su posesión de armas atómicas. Añadió que ningún país puede guardar su dignidad y soberanía sin disponer de un fuerte poder militar, «sobre todo en un mundo donde los estados débiles no pueden sobrevivir a la opresión de las potencias».