La ONU advierte del peligro de un nuevo conflicto bélico entre el Congo, Ruanda y Burundi que podría arrastrar consigo a toda la región de los Grandes Lagos
21 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.No es petróleo, pero la subida de su precio puede desatar una guerra. Es el aluminio que, aliado a los conflictos étnicos, podría volver a incendiar la región de los Grandes Lagos. Ayer, las Naciones Unidas advertían del peligro «real e inminente» de conflicto después de que Burundi acusase al Congo de estar involucrado en la matanza de 160 refugiados tutsis en su territorio, y Ruanda (gobernada también por la etnia tutsi) amenazase con una invasión. Única nota de esperanza: responsables del Gobierno congoleño y de la guerrilla prorruandesa se dirigían ayer a Sudáfrica para negociar. Aunque en apariencia es un confuso conflicto étnico, el origen de esta crisis está en el intento del Congo por recuperar el control de sus ricas provincias orientales, que perdió durante la llamada «guerra mundial de África» de 1996-2002. Entonces, hasta seis países vecinos, entre ellos una Ruanda apenas salida de su genocidio, se lanzaron sobre el Congo aprovechando la guerra civil en este país. Ruanda justificó su participación en el expolio sangriento (murieron más de tres millones y medio de personas) como un intento de erradicar a las milicias de los genocidas hutu de sus bases en el Congo. Pero había otras motivaciones: los diamantes y el coltán. El coltán El coltán es un componente indispensable para los teléfonos móviles y casi su único productor en el mundo es el Congo. En 1999, el 20% del producto nacional bruto de Ruanda y el 80% de su presupuesto militar procedían del saqueo de su vecino. A partir del año siguiente, el beneficio todavía creció después de que los ruandeses se deshiciesen de sus aliados ugandeses con los que compartían el botín. No es poca ironía que esta riqueza robada sea la base de lo que el mundo saluda como «la milagrosa reconstrucción de Ruanda». El precio del coltán ha caído desde entonces, pero se ha disparado el de la casiterita (base del aluminio), que también es muy abundante en la zona, y esto ha exitado la codicia de todos. Aunque Ruanda retiró sus tropas del Congo hace dos años, sigue en poder de las minas por medio una milicia aliada, la Reunión para la Democracia en el Congo-Goma. Esto es lo que Kinshasa quiere cambiar ahora. Lo ha hecho ya en el sur de la provincia de Kivu y este éxito fue el que desató en junio una rebelión de militares prorruandeses en Bukavu, la cual a su vez ha desencadenado la matanza de los tutsis en Burundi del día 13. Ruanda, papel de víctima El hecho de que este último episodio haya atraído más atención puede hacer perder la perspectiva de que tanto el Congo como Ruanda practican el mismo juego sucio de armar a los rivales de sus vecinos, y que Ruanda ha gestionado hábilmente con su reputación de país víctima para evitar las críticas internacionales de enriquecerse a costa sus vecinos. Según algunas informaciones, el Ejército congoleño se estaría concentrando con intención de tomar Goma, la capital de Kivu-norte y el centro desde el que Ruanda explota la casiterita. Ruanda ya ha anunciado que si el Congo recupera Goma, su Ejército cruzará la frontera, Si esto sucede, los observadores internacionales temen que la violencia entre en una espiral de consecuencias imprevisibles.