Abu Alá se mantiene como primer ministro palestino en funciones, al no aceptar el presidente su dimisión Mueren dos soldados israelíes y un miliciano chií en el sur del Líbano.
20 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Las fuerzas de Seguridad Preventiva, que controla el coronel y ex ministro palestino Mohamed Dahlán, intentan hacerse con el control de la franja de Gaza en lo que algunos consideran un golpe de Estado contra Yaser Arafat. En la franja se manejan principalmente dos explicaciones al secuestro el viernes pasado de Ghazi Yabali, antiguo jefe de la Policía palestina. Para unos se trata de un plan del coronel Dahlán para provocar un enfrentamiento con Arafat, mientras que para otros es una prueba de que las bandas armadas palestinas se han convertido en grupos incontrolados que se han aprovechado del caos y que gozan de suficiente poder como para imponer su ley. Algunos consideran que se trata de una mezcla de ambos factores. No obstante, la mayoría de aquellos que participaron en las protestas contra el nombramiento del primo del rais, Musa Arafat, están vinculados a las fuerzas de Dahlán, que cuenta con la simpatía de Israel y EE.UU. Las críticas directas contra Arafat en el entorno de Dahlán son cada vez más fuertes. El domingo pasado se distribuyeron octavillas criticando la ausencia de la esposa del rais desde la intifada y aludiendo a la desviación de fondos para su mantenimiento. No obstante, la mayor parte de la población, se sienten al margen de estos últimos sucesos. Para muchos se trata de una lucha por el poder entre dirigentes de Al Fatah, todos ellos corruptos, que se aprovechan del vacío de poder y que en el fondo sólo tienen en cuenta su interés personal. En Ramala el presidente comunicó ayer a Abu Alá que no acepta su dimisión, por lo que continuará como primer ministro aunque sea «temporalmente». En resumen, Abu Alá no retira su renuncia sino que simplemente la deja en suspenso. La actitud de Arafat conlleva una parálisis del gobierno. Por otra parte, en la frontera con el Líbano, una ola de violencia causó tres muertos -dos soldados israelíes y un miliciano chií-, un día después del asesinato de un dirigente del Hezbolá en Beirut, atribuido a Israel. Además, la defensa antiaérea del Ejército libanés disparó contra cazas israelíes que sobrevolaron Beirut. Líbano presentará una denuncia ante el Consejo de Seguridad de la ONU.