?aití ostenta dos marcas históricas de las que sentirse orgullosa: fue la primera républica negra en ser independiente y el primer país en el que los esclavos negros se liberaron de sus amos. De todo aquello hace mucho. Exactamente doscientos años. Y justo cuando la nación se preparaba para un sonado bicentenario, con la participación de varios líderes africanos, se topó con la realidad. La gloria del pasado se transformó, ya hace tiempo, en una situación crítica que desembocó en una nueva rebelión (ni mucho menos la primera) que toma ya tintes de golpe de Estado. La huelga El gigantesco motín, con un saldo de más de medio centenar de muertos, comenzó enmascarado en forma de huelga general, en protesta por la crítica situación económica. Más del 80% de los haitianos viven por debajo del umbral de la pobreza. El país, hace siglos principal productor mundial de azucar y décadas atrás importante zona turística, carece ahora de otros recursos que una limitada agricultura y un floreciente (éste sí) tráfico de drogas, por su condición de zona de paso entre el norte y el sur de América. A esto se le une una gigantesca deuda, próxima a los 1,5 billones y una inflación que ronda el 12%. Caos político La política no marcha mejor que la economía. El ex sacerdote Arístide (colgó los hábitos al poco de llegar a la presidencia) consiguió acabar con la sangrienta tiranía del curandero vudú Papá Doc Duvallier y su hijo Baby Doc. Sin embargo, el cambio no ha sido todo lo evidente que se pretendía. Las notables irregularidades de las elecciones del 2000 y el temor a un nuevo pucherazo este año azuzaron a la oposición. Los intentos de la OEA y la Comunidad Caribeña para forzar una negociación han sido en vano.