Los tres líderes celebrarán un almuerzo de trabajo al margen de la cumbre de Bruselas La reunión ha levantado suspicacias en Italia, España y en los países pequeños de la UE
10 dic 2003 . Actualizado a las 06:00 h.Cuando la construcción europea tropieza con alguna dificultad en apariencia insalvable, los líderes de Francia y Alemania se reúnen aparte para dar con la solución. Ocurrió muchas veces. La última, el año pasado, cuando el presidente galo, Jacques Chirac, y el canciller alemán, Gerhard Schröder, pactaron en solitario el coste que tendrá la ampliación de la UE a diez nuevos países y el montante de las ayudas agrícolas hasta el 2007. A los países restantes, no les quedó más remedio que bendecir el pacto. Esta vez ocurre algo parecido. La UE tiene que dotarse de una Constitución, pero hay dos países que amenazan con vetarla -Polonia y España-, pues el texto propuesto consagraría su pérdida de poder. Ante tamaño obstáculo, Chirac y Schröder volverán mañana a desayunar juntos, minutos antes del inicio de la cumbre europea, pero esta vez también invitarán a croisanes al primer ministro británico, Tony Blair. El encuentro de los tres grandes de la Unión ha provocado suspicacias en la presidencia italiana de la UE, es mirado de reojo por los pequeños países, y no acaba de agradar tampoco a España, que teme que el eje franco-alemán arrastre hacia sus posiciones al Reino Unido, el único de los grandes que eventualmente podría apoyar a Madrid y a Varsovia en su rechazo a la parte clave del proyecto de Constitución: el reparto de votos en el Consejo. Sin embargo, oficialmente la reunión trilateral tiene sólo por objeto apoyar a la presidencia italiana para que este fin de semana se pueda fijar el texto de la Carta Magna europea. «Es muy importante, precisamente si creemos que este encuentro deberá ser un éxito, que los países considerados grandes se reúnan y reafirmen su apoyo a la presidencia», explicó la portavoz del Gobierno alemán. El Gobierno galo, por su parte, trató ayer de restarle hierro a la cita, quizás para que los pequeños países no tengan la sensación de que existe un directorio de grandes. Tanto es así que desde el Elíseo insistían en que durante la cumbre es «posible» que haya encuentros bilaterales entre diferentes delegaciones. Schröder también se reúne hoy con el presidente polaco, Alexandre Kwasniewski, mientras Blair tiene previsto verse hacia la noche con Silvio Berlusconi.