La Constitución de Giscard empieza a hacerse añicos

Domingos Sampedro
Domingos Sampedro CORRESPONSAL | BRUSELAS

INTERNACIONAL

Dieciséis países piden que en Bruselas haya un comisario por socio El eje franco-alemán no descarta ceder, pero no quiere volver a lo acordado en Niza

14 oct 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

El «amplio consenso» logrado por el ex presidente francés Valéry Giscard D'Estaing en torno al proyecto de Constitución europea ha empezado a resquebrajarse. Y apenas han transcurrido cuatro meses desde que fue considerado un gran éxito. Uno de los aspectos cruciales de este texto, el que alude a la composición de la futura Comisión Europea, acaba de ser duramente cuestionado por los Estados miembros, hasta el punto de que ya existe una mayoría partidaria de que la Europa de los Veinticinco disponga de un Ejecutivo «amplio», integrado al menos por 25 comisarios, uno por país, en vez de los quince propuestos por Giscard. La presidencia italiana de la UE no pudo más que rendirse ante la evidencia al recibir por escrito el resultado de las preguntas que dirigió el pasado lunes en Luxemburgo a los ministros de Exteriores de la Unión. Dieciséis de los 25 reclaman un Ejecutivo que dé cabida a un comisario por país, y todos ellos con derecho a voto. El bloque de países que quiere revisar el texto de la Convención está formado por los diez que ingresarán en la UE el 1 de mayo del 2004 y por seis de los actuales miembros: Finlandia, Suecia, Dinamarca, Grecia, Irlanda y Austria. Su postura planta cara a la que abanderan el club de los «fundadores» -Francia, Alemania, Italia y el Benelux-, que al igual que Giscard quiere una Comisión reducida, de sólo 15 miembros. España, junto a Portugal y Gran Bretaña, parece estar en este pulso más cerca de los «fundadores». El eje franco-alemán, consciente del descontento que genera el borrador, no descarta ceder a las presiones. El titular de Exteriores italiano, Franco Frattini, llegó a admitir que «hay que insistir en la eficiencia de la Comisión, pero también en la igualdad de los Estados», palabras que pueden interpretarse como una concesión hacia los países «pequeños». Riesgos Ahora bien, para París y Berlín tiene un gran riesgo hablar de una Comisión Europea amplia, pues supondría volver a lo acordado en el Tratado de Niza, que insisten en enterrar. Pero el no hacerlo incrementaría la nómina de los ultrajados , que a la primera de cambio podrían sumarse a la causa que abanderan España y Polonia, que pretenden conservar el poder en el Consejo logrado en Niza. El ministro de Exteriores alemán, Joscka Fischer, llegó a insinuar que podría crearse un Ejecutivo que dé cabida a un comisario de cada Estado «pequeño» y a dos de cada uno de los «grandes», incluida España y Polonia, lo que permitiría pensar en un Ejecutivo de 31 comisarios, para los que habría que buscar ocupación.