La posible victoria del izquierdista Lula da Silva en las presidenciales de octubre hace tambalear los mercados Después de las celebraciones por el pentacampeonato de fútbol, Brasil comenzó oficialmente ayer la campaña electoral por la presidencia del país, a celebrar el 6 de octubre. La batalla por los votos se caracteriza por una tensión digna de los juegos eliminatorios de la Copa del Mundo. A cada divulgación de encuestas de intención de voto, los mercados financieros fluctúan positiva o negativamente ante el «efecto Lula» o lo que es lo mismo ante el candidato Luiz Inácio «Lula» da Silva. Un veterano luchador sindical que acaricia el sillón presidencial por cuarta vez. Y esta vez parece tenerlo más cerca que nunca.
06 jul 2002 . Actualizado a las 07:00 h.La angustia podía palparse entre los reporteros que aguardaban el pasado 20 de junio el resultado del sondeo realizado por el Ibope, el más tradicional instituto de encuestas brasileño, para la Confederação Nacional da Indústria (CNI). Kátia Cortez, periodista de la cadena Bloomberg, no paró hasta que logró divulgar el resultado antes de una rueda de prensa del presidente de la CNI. «El mercado se volverá loco tras esta encuesta», argumentó. El resultado no fue distinto al de anteriores sondeos. Una vez más, Lula aparecía liderando el ránking de voto, captando el 38% de las preferencias entre los dos mil entrevistados. El candidato gubernamental José Serra, del Partido Social Democrata Brasileiro (PSDB), se posicionaba en segundo lugar con el 19% de la intención de voto, seguido de Anthony Garotinho (Partido Socialista Brasileiro), que obtuvo el 13%, y Ciro Gomes (Partido Popular Socialista), con el 11%. Impacto en la Bolsa Minutos después, los inversores ya estaban informados por medio de Kátia y de los demás periodistas que pasaban los números del sondeo a ritmo casi frenético por sus móviles. La consecuencia directa se evidenciaba inmediatamente en la Bolsa de Valores de São Paulo (Bovespa), que iniciaba su trayectoria de caída. Ese día negoció sólo 545 millones de reales (la moneda del país), la cantidad más baja en los últimos 14 meses. La cotización del dólar también se disparó un 2,32%, valiendo 2,77 reales cada dólar. La pasada semana, llegó a 2,90 reales, el mayor valor del dólar en ocho años de Gobierno de Fernando Henrique Cardoso. Para los analistas económicos, las reacciones están ligadas a la posibilidad de victoria de Lula. Se teme que el opositor no cumpla los contratos para pagar la deuda interna y externa firmados por el presidente Cardoso para mantener la estabilidad económica y controlar la inflación. La estabilidad del real, el mayor logro de Cardoso como presidente, fue conquistado gracias a una política económica basada en el control de la inflacción, que ha llevado a un tipo de interés del 18,5%, el segunda mayor del mundo. La principal víctima de ese porcentaje acaba siendo el propio Gobierno y su deuda interna, que sube sin tregua En 1995, era de 70 billones de reales. Actualmente, es de 708 billones. Y puede llegar a un trillón cuando se siente en el sillón del poder el nuevo presidente brasileño. El posible triunfo de Lula ha disparado las alarmas en los mercados financieros, que temen que su llegada al poder suponga una ruptura del modelo económico vigente. Además, el candidato no ha dejado claro qué hará con la deuda. Si, por ejemplo, optará por una moratoria, como Argentina. Carta de intenciones En vano, Lula ha intentado dejar claro que cumplirá los compromisos asumidos por Cardoso. «No romperemos los contratos», ha dicho repetidas veces. Cuatro días después de la encuesta de la CNI decidió tomar una actitud más efectiva. Y divulgó la llamada Carta aos Brasileiros , documento en el que dice explícitamente que no tomará actitudes radicales al hacer el cambio de gobierno, en el caso de salir elegido presidente: «Una premisa de esa transición será naturalmente el respeto a los contratos y obligaciones del país», afirmó. La tentativa no surtió efecto. El mercado financiero sigue volátil y imprevisible. Y promete seguir así por lo menos hasta el próxima partido eliminatorio. O mejor, hasta la próxima encuesta.