Dinamarca tomó ayer el relevo de España al frente de la Unión Europea con la intención de escribir durante su Presidencia una página de la historia comunitaria y cerrar la ampliación a los nuevos socios. La cumbre de Copenhague, en diciembre, quiere pasar a la historia como aquella en la que culminaron las negociaciones para la incorporación de hasta diez nuevos países del Centro y Este de Europa. El desafío tendrá que enfrentarse a varios escollos, algunos incluso en los que no tendrá la capacidad de decidir por sí misma, como el referéndum sobre el Tratado de Niza que se realizará en Irlanda en octubre. Si los irlandeses vuelven a oponerse a la ampliación, como hicieron en el 2001, la UE deberá buscar una solución de emergencia. Además, antes de cerrar las negociaciones, tendrá que resolver los problemas del presupuesto de la ampliación y la distribución de los subsidios agrícolas a los nuevos países miembros, como asuntos fundamentales. El camino de la Presidencia danesa comenzó ayer en Copenhague, cuando los comisarios europeos se reunieron con el Gobierno del primer ministro, Anders Fogh Rasmussen.