El avance de los tanques cuestiona los progresos que Powell dice haber logrado

EUGENIO GARCÍA GASCÓN JERUSALÉN

INTERNACIONAL

Tras anunciarse la retirada en una semana, el Ejército hebreo ocupó tres barrios de Jerusalén Este Las gestiones que lleva a cabo Colin Powell están progresando. Al menos eso afirma el secretario de Estado de EE UU, un optimista incorregible que no es partidario de dar detalles de sus encuentros y que hoy abandonará la región haciendo escala en El Cairo. Unas horas después de que Ariel Sharon prometiera que el Ejército abandonará las zonas palestinas ocupadas en el plazo de una semana -con excepción de Belén y Ramala-, los tanques entraron en tres suburbios de Jerusalén Este y reocuparon Tulkarem.

16 abr 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Powell se reunió ayer con Sharon y hoy lo hará con Yaser Arafat. Han sido seis días de aquí para allá, pero sobre el terreno todo continúa igual que siempre, sino peor. Mentira. Hay una novedad. Sharon quiere montar una conferencia regional de paz. Eso sí, no quiere hablar de una retirada militar. Su propuesta ha sido recibida con escepticismo. Su currículum lo convierte en un político sin credibilidad en el exterior, aunque la sociedad israelí, cada vez más radical, sí que lo aprecia. Si Powell fracasa, será un nuevo indicio de que EE UU no está capacitado para ser mediador. Sus inclinaciones proisraelíes y la enorme dependencia de sus políticos del lobby judío lo incapacitan para ello. La llamada a una conferencia regional parece un pretexto para ocultar el fracaso de las gestiones diplomáticas. Sigue la ofensiva El Ejército decretó el toque de queda y confinó en sus casas a decenas de miles de palestinos tras ocupar tres barrios de Jerusalén. Por uno de ellos, Abu Diz, los tanques no habían circulado desde la guerra de 1967. Esta circunstancia da una idea de cuáles son las verdaderas intenciones de Sharon. El dirigente quiere encontrar una solución militar al conflicto, por encima de las resoluciones de la ONU. En una entrevista concedida el lunes, declaró sin inmutarse que no existen los territorios ocupados. Los tanques entraron de nuevo en Tulkarem, la ocuparon durante varias horas y practicaron algunas detenciones. En un sector de Nablús los soldados juntaron a todos los hombres en un colegio, donde los maniataron antes de interrogarlos. En Belén, los soldados colocaron un altavoz, que transmite ruidos infernales, hacia los atrincherados en la basílica de la Natividad. Mientras, la UE, incluso Gran Bretaña, siguen denunciado como inaceptable la masacre ocurrida en Jenín.