MERCEDES LODEIRO PAZ CRÓNICA La guerrilla boicotea el proceso democrático
09 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.OLOMBIA, el país donde la orquídea es la flor nacional, renueva hoy los 268 escaños del Senado y de la Cámara de Representantes. Pero el proceso nació marcado por la ruptura del proceso de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) decretada el 20 de febrero por el presidente Andrés Pastrana. Esta guerrilla, liderada por Manuel Marulanda, alias Tirofijo -y cuya cabeza tiene un precio, medio millón de dólares-, es la más importante y sangrienta, pero no la única que vive a son de tiros, matanzas y amedrentamientos. La presión, interferencia o sabotaje también son armas del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y de la asociación de paramilitares de ultraderecha Autodefensas Unidas de Colombia (AUC). Esta última pretende alcanzar el 30% de los escaños. Pastrana reiteró tantas veces como pudo que los comicios se celebrarán en todos los municipios, 1.097, a pesar de que «hay dificultades». Sin embargo, a dos días de las elecciones, las FARC advirtieron que quienes voten en el departamento de Arauca serán «objetivos militares». Durante los últimos días ya se dedicaron a sabotear grandes infraestructuras y a hacer lo que saben, presumir de violencia. Mantienen secuestrada a una candidata presidencial para las elecciones de mayo, Ingrid Betancourt, y el 2 de marzo asesinaron a la senadora Martha Catalina Daniels. Candidatos manchados Claro que los candidatos a tan altos puestos públicos también tienen destacados curriculo inimaginables. Cinco mujeres y 89 hombres que figuran en las listas tienen pendientes causas con la Justicia. En 51 casos, los aspirantes fueron condenados, a 28 los procesa un juez y a 18 los investiga la Fiscalía. Esas personas están procesadas por 20 delitos, entre ellos, narcotráfico, hurto, extorsión, tráfico y tenencia ilícita de armas y hasta por delitos sexuales. De los 94, 34 son del Partido Liberal, 8 son conservadores, 10 se presentan por coaliciones y 44 por movimientos independientes. Doce son cabeza de lista, uno para el Senado y 11, para la Cámara de Representantes. Pero el censo tampoco supera la prueba del algodón. Al menos cuatro millones de colombianos fallecidos -seis, según algunos- están vivos en el registro. Como canta la popular Shakira, aquí también se necesita un potente servicio de lavandería. Con este panorama, la violencia ha agudizado el ingenio en las campañas electorales y ha obligado a cambiar mítines abiertos por más apariciones en medios de comunicación, vallas y recintos cerrados. Sin duda, una de las propagandas más vistosas ha sido la del joven Carlos Londoño. Insertó su foto al lado de la del temido guerrillero Jorge Briceño, alias Mono Jojoy, jefe militar de las FARC y con el eslogan: ¿Por quién votaría usted? Esta publicidad le costó amenazas anónimas. Al Senado a cazar ratas Otro controvertido anuncio es el de Carlos Moreno de Caro, que ya cuenta en su haber con varios escándalos. A saber, llamó «mariquita» a un ex-presidente, golpeó -al estilo Xosé Manuel Beiras- su mesa con un zapato y pagó de su bolsillo el asfaltado de algunas calles de Bogotá. En esta ocasión paseó por el país camiones portando enormes ratones de plástico con el letrero «Moreno al Senado a cazar ratas». Otros peculiares candidatos son la levantadora de pesas y medallista olímpica María Isabel Urrutia y el ex-futbolista Willington Ortiz. También los actores de telenovelas Carlos «El Gordo» Benjumea, Bruno Díaz y Oscar Borda, y el cómico e imitador Hugo Patiño, que ofrece trabajar «con seriedad». Un poco más difícil lo tiene el abogado Germán Navas Talero, quien quiere ser reelegido en la Cámara de Representantes después de una legislatura ejemplar en la que rehusó el teléfono móvil y el vehículo oficiales. En fin, unas elecciones donde 24 millones de colombianos se debaten entre la fuerte ofensiva de las FARC y la débil democracia.