Los islamistas reciben a Colin Powell con una huelga general y nuevos incidentes El secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, llegó ayer a Pakistán en medio de una marea de protestas y una tensión que ha provocado un docena de muertos en los últimos días. Presionado por una inestabilidad amenazante, el general Musharraf reclamó que los bombardeos terminen «cuanto antes». La visita, que trata de consolidar a Musharraf con importantes concesiones económicas y avances en la disputa de Cachemira, fue contestada por los islamistas con una huelga general.
15 oct 2001 . Actualizado a las 07:00 h.«La prolongación de las operaciones es una preocupación para nosotros porque pueden tener lugar accidentes que ocasionen la pérdida de vidas inocentes», dijo ayer el portavoz del Ministerio paquistaní de Asuntos Exteriores, Riaz Muhammed Khan, con el objetivo de calmar los ánimos islamistas y evitar divisiones en el Ejército, donde existe un amplio sector que simpatiza con los postulados integristas. Pakistán ha indicado también que teme que los ataques aéreos, además de producir una ola de refugiados, puedan ayudar a la Alianza del Norte a tomar Kabul e imponer un gobierno sin la participación de la etnia mayoritaria, la pashtún. La Alianza del Norte cuenta con el respaldo de India, rival de Pakistán en la región. Un gobierno con talibanes A Pakistán le gustaría poder incorporar a un eventual nuevo gobierno afgano incluso a algunos talibanes (que son de la etnia pashtún), como Khan insinuó al recordar que «nunca hemos considerado terroristas a los talibanes». Powell, por su parte, dijo que no piensa «permitir que ningún país tenga derecho a veto» en la formación de un nuevo gobierno afgano. En las calles de Pakistán, la temperatura, lejos de rebajarse, ha aumentado. Los líderes musulmanes decidieron convocar una huelga general para recibir a Powell. El seguimiento fue desigual aunque, en las zonas donde los talibanes cuentan con mayor apoyo, la mayoría de los negocios cerraron. Los paros fueron mayoritarios en Quetta, donde se concentran la mayoría de refugiados afganos. Por la tarde, unas 15.000 personas se concentraron para exigir la renuncia del general Musharraf por traicionar al Islam.