El Gobierno español ha adoptado una serie de medidas preventivas ante la posibilidad de un ataque terrorista con armas químicas o bacteriológicas, o incluso sabotajes en instalaciones industriales que pudieran amenazar a la población civil, como las centrales nucleares. El dispositivo afecta a los ministerios de Defensa y Sanidad, que coordinan todos los esfuerzos, tanto para prevenir un posible ataque como para reaccionar si éste se produjera. El plan se llevará a cabo con discreción para «evitar alarmismos». Defensa ha puesto en estado de alerta su unidad NBQ (un cuerpo especializado en el eventual empleo de armas nucleares, bacteriológicas y químicas). Además, el Ministerio de Asuntos Exteriores desaconseja viajar a Israel, Afganistán, Pakistán, Irak y los territorios palestinos.