La hija menor del ex-dictador chileno Augusto Pinochet, Jacqueline, advirtió ayer de que la salud de su padre está en un estado crítico y que «si pasa un mal rato, se muere». «Los doctores fueron claros, el panorama cambió y hay que estar preparados para todo», afirmó la hija del militar retirado en declaraciones al diario electrónico El Mostrador, en las que reconoció que su padre está «moribundo». Al parecer, el propio ex-dictador pidió ser trasladado desde el Hospital Militar hasta su residencia de Santiago tras permanecer durante cinco días internado a causa de sus múltiples enfermedades. Desmentido Jacqueline Pinochet culpó de la situación que atraviesa su padre al Gobierno y al juez Guzmán, que instruye el proceso por violaciones de los derechos humanos contra el ex-gobernante. «Los del Gobierno me dan pena, porque no tienen paz. Supuestamente es gente dispuesta a levantar el país, pero están empantanados 30 años atrás, y en un año no han sido capaces de hacer nada con Chile. Ese es su drama», dijo. Sin embargo, el hijo mayor de Pinochet, Augusto, desmintió los rumores originados por su hermana Jacqueline, y aseguróó que aunque el estado de salud del general es delicado, no comporta peligro de muerte. «Su estado es de cuidado, como el de una persona enferma de edad. Mi padre está al cuidado de especialistas, que descartan, por ahora, peligro de muerte», aseguró el hijo del ex dictador.