La cumbre que hoy se inicia en Niza debe servir para definir el reparto del poder en una UE ampliada El traje jurídico se le ha quedado pequeño a la Unión Europea. Las negociaciones para la adhesión de muevos socios avanzan a buen ritmo, tanto que en el calendario elaborado por el presidente de la Comisión, Romano Prodi, se prevé que la UE esté en disposición de admitir nuevos miembros a partir del 1 de enero de 2002. Falta poco tiempo, por lo que la conferencia intergubernamental que hoy se inicia en Niza debe servir para concretar los mecanismos de funcionamiento de la Unión ampliada y para fijar un nuevo reparto del poder. Un guión que convierte a Francia y Alemania, las dos locomotoras de la UE, en protagonistas de la cumbre.
06 dic 2000 . Actualizado a las 06:00 h.La cumbre de la Unión Europea que hoy se inicia en Niza amenaza con convertirse en la más larga de la historia. En la agenda de los asistentes figuran temas rutinarios, que centrarán las conversaciones durante los dos primeros días. Pero el debate de fondo se iniciará, si todo va bien, mañana por la noche, cuando empiecen a tratarse las cuestiones relativas a las reformas que deben sufrir las instituciones comunitarias para hacer frente a la ampliación. En estos momentos, hay doce países candidatos a ingresar en la Unión Europea. Parece claro que las instituciones actuales no serían operativas en una UE con 27 miembros, a los que podría unirse Turquía. Lo que Europa espera de la cumbre de Niza es un acuerdo que regule el funcionamiento de la UE tras la ampliación y que establezca un nuevo equilibrio de poder entre los países llamados «grandes». En definitiva, un nuevo Tratado.