Texas desoye el clamor internacional para no ejecutar a un mexicano

MAR MARÍN. Efe MÉXICO

INTERNACIONAL

La decisión última está en manos del gobernador El asesino convicto mexicano Miguel Ángel Flores iba a ser ejecutado la madrugada pasada en Texas a menos que el Tribunal Supremo del Estado y su gobernador George W. Bush asumieran las peticiones de clemencia en su favor. La suerte de Flores, declarado culpable de asesinar a una universitaria en 1989, quedó echada el miércoles, cuando la Junta de Perdones y Libertad Condicional de Texas rechazó las solicitudes de clemencia nacionales e internacionales.

09 nov 2000 . Actualizado a las 06:00 h.

Flores, de 31 años, asegura que está listo para morir porque cree en Dios y pide perdón a la familia de su víctima, Angela Tyson. La Junta de Perdones se mostró inflexible ante las reiteradas peticiones de clemencia de las autoridades mexicanas, el Departamento norteamericano de Estado, la Unión Europea y varios países. Bush, ocupado por la demora del resultado de las elecciones, tenía en sus manos la capacidad de aplazar la sentencia durante 30 días y permitir una revisión del caso. El presidente electo de México, Vicente Fox, intentó el miércoles, sin éxito, convencer a las autoridades texanas de que conmutaran la pena capital por cadena perpetua. «Me contestaron que tienen que velar por sus ciudadanos», dijo.