Bruselas evita inmiscuirse en la polémica entre Austria y los Catorce

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Schüssel contradice a Haider y asegura que el referéndum no amenaza con vetar las decisiones comunitarias La Comisión Europea «es ajena a esa polémica». Desde el primer momento el Ejecutivo comunitario ya dejó claro que el rifirrafe suscitado entre el Gobierno austriaco y la mayoría de los demás países socios de la Unión Europea es «un asunto ajeno al funcionamiento de las instituciones comunitarias». Francia, país que ejerce la presidencia de la UE, dijo que a Viena «no le interesa» un «chantaje» sobre la reforma de las instituciones europeas.

05 jul 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

F.S.G. BRUSELAS. Corresponsal En este asunto, Romano Prodi, que felicitó a Wolfgang Schüssel por su nombramiento como jefe del Gobierno austriaco, nunca ha cruzado la línea que media entre lo institucional y lo político. En Bruselas recuerdan que ningún órgano de la UE «ha aprobado, ni ha impuesto sanciones de ningún tipo a Austria, por la sencilla razón de que el Gobierno austriaco no ha conculcado ningún principio ni ley comunitaria». Otra cosa, reconocen las mismas fuentes, es que «estemos preocupados por la presencia de dirigentes políticos de dudosa credibilidad democrática en el Gobierno de un Estado miembro». La Comisión, como guardiana del Tratado, «no puede ni debe intervenir». El anuncio de Viena de que los austriacos serán convocados a un plebiscito de carácter marcadamente antieuropeísta ha causado malestar en Bruselas. No obstante, altos cargos de la Comisión corresponsabilizan del actual callejón sin salida a Francia, Bélgica o Italia, entre otros, por haber usado a la UE como plataforma para «combatir el auge de ciertas ideas, cosa encomiable y necesaria, pero utilizando de forma poco adecuada los resortes de la Comunidad». Ayer el canciller Schüssel contradijo al populista de derechas Jörg Haider, al asegurar que la consulta sobre las sanciones contra Austria acordada el martes no incluye una amenaza implícita de vetar las decisiones de la UE. Schuessel reaccionó así a las palabras de Haider tras el anuncio del referéndum si no se levantan antes las sanciones, acordadas en protesta por la entrada en el Gobierno del ultranacionalista Partido Liberal, en coalición con los populares de Schüssel.