El conjunto que dirige Claudio Giráldez se permite soñar con los cuartos de final en su asalto al feudo de un Lyon con el orgullo herido, pero que recupera a tres de sus efectivos lesionados
19 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.«Para que sucedan cosas, primero hay que soñarlas». Con esa consigna que el Toto Berizzo popularizó en la última experiencia europea celeste en el 2017, el Celta se cita en la tarde de este jueves en el Groupama Stadium ante el Olympique de Lyon sin el peso y la presión del favoritismo de su lado. El conjunto vigués parte con la satisfacción del trabajo bien hecho hasta ahora y busca continuar alimentando el sueño de seguir adelante en la Europa League.
En las filas viguesas, ilusión, confianza y concentración en dosis iguales. Salvo Miguel Román, Giráldez se llevó consigo a toda la plantilla —incluidos los sancionados Borja Iglesias y Óscar Mingueza— a las afueras de Lyon, cerca del estadio, donde toda la expedición celeste se concentra lejos del bullicio del centro de la ciudad. Un bullicio al que contribuirán los cerca de tres mil aficionados que apoyarán al Celta en su salida más relevante de este curso hasta la fecha.
Y es que fuera de casa el conjunto vigués tampoco se amilana. A su buen bagaje liguero como visitante —tercero con 24 puntos, cuatro menos que el Barcelona y seis menos que el Real Madrid— se une el buen papel en citas a domicilio en la competición europea, rubricado en última instancia con un vital triunfo ante el PAOK en Salónica.
Varios regresos en los locales
Tiene entre manos el preparador celeste, fiel defensor de sus guerreros, la ardua tarea de confeccionar un plan de partido que no solo sea capaz de capear las dificultades planteadas por los de Fonseca en el duelo de ida, sino adaptarse al regreso al ruedo de tres jugadores fundamentales para el Lyon: Moreira, Sulc y Fofana.
Afonso Moreira, canterano del Sporting de Portugal, acumula este curso seis goles y nueve asistencias, erigiéndose en uno de los hombres más productivos del conjunto del este de Francia. Sin embargo, pocos regresos pesan más en el esquema ofensivo lionés que el del checo Pavel Sulc. El mediapunta, una de las grandes apuestas del club en verano, tiene ya en su haber, en 35 partidos, catorce goles y una decena de pases decisivos.
No es oro todo lo que reluce, así y todo. Pese a su favoritismo tras firmar una fase liga casi impoluta —su única mancha fue una derrota contra el Betis—, su irregular momento de forma en los últimos compromisos ha convertido a los lioneses en un equipo con el orgullo herido y necesitado de reivindicarse. Los seis encuentros entre todas las competiciones sin imponerse para los de Fonseca pesan como una losa. Más madera para alimentar un favoritismo de doble filo.
Leer más: Claudio recolle o legado do Toto
La prensa local duda del Lyon
Ahonda en esta preocupación la prensa deportiva gala, que considera que a la acuciante falta de puntería de cara a puerta se une un factor más: el nivel físico que llevó al Lyon a encabezar la Fase Liga se está quedando por el camino.
Desde el club achacan el bajón de resultados a las múltiples bajas que acumulan. «No nos estamos hundiendo, pero no tenemos margen de error porque muchos de nuestros jugadores están fuera», indicaba un miembro del cuerpo técnico de Fonseca al rotativo L’Équipe.
Presume el diario galo que, desde la racha de trece triunfos consecutivos que el cuadro lionés finalizó el 22 de febrero ante el Estrasburgo, el nivel de intensidad de los franceses no es el mismo. La escuadra viguesa hará por igualar los esfuerzos locales y sacar partido de una visita para la historia. Eso sí, en frente el Celta tendrá también un coloso de alrededor de 60.000 asientos al que tendrán que sobreponerse también en lo emocional. Giráldez, por su parte, lo sigue teniendo muy claro: «Nos van a tener que matar para eliminarnos».