Un paso más hacia el objetivo de la permanencia


VIGO

El Celta compite ante los grandes y además los aprieta. De esto han dado fe los cinco primeros clasificados que de una manera u otra se han dejado puntos contra los celestes. A falta de conocer el final de la jornada, por de pronto como mínimo el punto de ayer continúa alejando del descenso a los vigueses y elimina el mal sabor de boca de los últimos dos partidos. Un doble efecto importante, porque teniendo claro que para este final de temporada el objetivo prioritario es salvar la categoría, el cómo se consiga puede dejar sensaciones bien distintas de cara al nuevo proyecto del año que viene.

El Atlético fue fiel a su propuesta y más aún cuando supo aprovechar un error defensivo de los vigueses en la primera acción de partido. Los madrileños buscaron la verticalidad del pase sobre el tercer hombre escenificado en un activo Correa que recibía entre líneas para formar con Llorente y Arias un triángulo que conseguía dar profundidad al ataque rojiblanco por el flanco derecho. El Celta no estuvo cómodo en esos primeros minutos y una vez avanzado el período tampoco supo aprovechar el repliegue visitante. Los vigueses, previsibles y demasiado horizontales en ataque, no encontraron los desmarques de apoyo entre líneas de los hombres más avanzados y buscaron terminar las acciones combinativas principalmente en los pies de sus carrileros, que solo encontraban profundidad en las caídas de los puntas sobre las bandas, inquietando de alguna manera a un Atlético que se sentía tan cómodo con su repliegue y contraataque, que pareció acabar cayendo en el conformismo.

Sin apenas tiempo para analizar las intenciones de ambos contrincantes tras el regreso de vestuarios, el gol de un Beltrán que crece en cada oportunidad que tiene fue el golpe necesario para propiciar el giro del partido. Eso y, como últimamente pasa, la entrada de Rafinha. Los vigueses comenzaron a jugar más en vertical aprovechando la querencia de balón por parte del hispanobrasileño y empezaron a atacar los espacios defendidos por Jiménez, aunque sin inquietar.

Porque este Celta todavía tiene trabajo en el desarrollo del juego ofensivo y, sobre todo, como hemos comprobado con anterioridad ante rivales que se repliegan y dejan pocos espacios, los problemas a la hora de buscar la verticalidad, el desborde y por tanto generar ocasiones está ahí. Pero, salvo el accidente de Mallorca, es indiscutible la consolidación defensiva de un equipo que ha pasado de ser un mar de dudas defensivas a no conceder ocasiones como sucedió ante el tercero de la Liga. Y de eso fue testigo un Iván Villar al que una sola parada, la sensación de tranquilidad y gestión del tiempo que mostró en su debut parecen ser garantía de cara a este final de Liga.

Para otro análisis queda el porqué de tan dispar rendimiento de los vigueses según sea la categoría o potencial del rival.

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