El partido del año en el momento preciso

El Celta recupera el gol a lo grande endosando un 6-0 al Alavés y toma oxígeno en la lucha por la permanencia

El Celta que se esperaba en agosto apareció diez meses y una pandemia después. El día clave para tomar oxígeno para comenzar la escalada deparó la mejor versión celeste con un primer tiempo primoroso. Con cuatro goles, tres paradones de Roberto Jiménez, el único que compareció en el Alavés, y con un juego fluido liderado por Aspas, Denis y el bigoleador Rafinha. En el segundo tiempo, el cuadro vigués redondeó la fiesta con un penalti transformado por el debutante Nolito, que le dio la asistencia del sexto a Santi Mina. Un 6-0 para armarse de confianza.

El fútbol, como la vida, es impredecible. Cuando corrían los ríos de tinta por la falta de acierto goleador del equipo vigués, fue capaz de marcar cuatro en el primer tiempo. Tras un buena puesta en escena, fue Murillo, con un testarazo tras un centro con rosca perfecto de Denis, el que rompió con 402 minutos de sequía.

El 1-0 fue el chupinazo en el desértico Balaídos. Por una vez, los celestes olieron sangre y se lanzaron a por la presa, y cuatro minutos después una mano dentro del área acabó con el balón en el punto de penalti y la redención de Iago Aspas, que volvió a repetir el lanzamiento al mismo lado de Pucela, pero más raso y duro, y el balón se coló en la portería antes de que Roberto llegase al suelo.

Poco después, Smolov estrelló el balón en el lateral de la red y acto seguido Roberto hizo dos paradas a sendos disparos de Okay y Smolov. Pero en la recta final del primer acto apareció Rafinha para poner magia a su partido con una rosca y una volea que valieron el tercero y el cuarto. Para entonces, los babazorros ya jugaban con uno menos por la roja directa de Martín. El primer tiempo murió con una parada de Rubén, que aún tocado, sacó con el pie un tiro envenenado de Joselu.

El segundo acto tuvo muchos cambios, menos ritmo, un monólogo de posesión del Celta, que se defendió con el balón, y un montón de oportunidades, casi todas para Denis Suárez, que volvió a encontrarse con Roberto en dos paradones. Entre las novedades destacó el debut en su segunda etapa como celeste de Nolito, que combinó con Aspas nada más aparecer en el campo y que dejó destellos de lo que puede aportar. Incluso fue capaz de volver a Balaídos como celeste igual que se marchó, marcando un gol, en este caso desde el punto de penalti tras un derribo sobre Kevin, y dando la asistencia del sexto a Santi Mina, que batió a Roberto con un golpe al primer toque.

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