La Xunta no pondrá dinero en el «esperpento de Balaídos»

Corina Porro estima que la reforma y «contrarreforma» del estadio pueden costar 50 millones de euros. El concejal de Deportes la acusa de enfundarse la camiseta del Celta para ir en contra de Vigo


Vigo

La delegada de la Xunta en Vigo, Corina Porro, ha subrayado que la Administración gallega no pondrá dinero en el «esperpento de Balaídos», tal y como exige el alcalde de la ciudad. Abel Caballero reclamaba una aportación de al menos 5 millones por parte de la Xunta. Para Porro, la reforma y la «contrarreforma» han sido una chapuza sin consenso con el Celta, por lo que se corre el peligro de que el club se traslade a Mos, cosa que no ve deseable.

En opinión de la delegada de la Xunta, las «exageraciones» de Caballero sobre el resultado de los trabajos contrastan con las que expresan muchos aficionados del Celta. Porro recordó que cuando ella era alcaldesa se previó construir la ciudad del deporte en la parroquia de Valladares, pero que el Gobierno bipartito anuló el Plan Xeral y no se pudo hacer el proyecto. A  su juicio, el coste previsto de 36 millones de euros se puede disparar a 50 y será el Tribunal de Cuentas el que tenga que examinarlo.

La delegada de la Xunta se ha mostrado en contra de que el estadio de fútbol se venda al Celta pero sí apoya la fórmula de la concesión administrativa de modo que el club de fútbol sea el que acometa las inversiones necesarias según su criterio.«Si yo hubiese sido la alcaldesa se habría hecho una concesión», enfatizó. Recordó el denominado pacto de Los Escudos en diciembre del año 2017.«Parecía que todo el mundo estaba de acuerdo, y al cabo de un mes empezaron las discusiones», ha dicho Corina Porro. Por ello ha invitado a retomar la senda del consenso y del diálogo entre las dos partes y ha recordado que ella no habla en nombre del club: «Yo no soy la voz del Celta» .

Respecto a que el Gobierno vasco sí ha invertido en la reforma de Anoeta, ejemplo que puso Caballero para reclamar la intervención de la Xunta, Porro ha respondido que eso constituye una excepción y que la Xunta no invierte en campos de fútbol profesionales porque un club de fútbol «no es una oenegé».

El concejal de Deportes, Manel Fernández, ha sido el encargado de darle réplica a Porro esta misma mañana: «Es una vergüenza y una falta de respeto al Celta y a la ciudad de Vigo. Como siempre, el Partido Popular politizando el Celta». El edil socialista le echó en cara a la delegada autonómica que se dejase ver en Balaídos en los últimos años y «ahora se pone la camiseta del Celta para decir que la Xunta va a seguir sin pagar y a insistir en el traslado del Celta a Mos». A su juicio, esos son los objetivos que pretende la representante de la Xunta en Vigo. «La ciudad de Vigo y el celtismo no se lo va a permitir».

Para Fernández, Porro no tiene fuerza moral para criticar las obras porque cuando era alcaldesa «callaba y el campo estaba abandonado completamente. Había inundaciones, falta de seguridad, falta de mantenimiento». Además, tachó a Porro de ignorante. «Sin dedicarle un solo euro al estadio, ahora la señora Porro dice que habría que hacer una concesión. ¡Qué ignorancia! Ignora que el Celta ya tiene una concesión hasta el año 2034. El Celta nunca ha pedido una concesión para hacer la obra. Se la habríamos dado. Faltaría más», señaló.

El gobierno vigués recuerda que lo que quiso el club era comprar el estadio de Balaídos, «lo que sería ilegal y el Ayuntamiento no se lo permitió. Nunca se pueden hacer actuaciones de carácter ilegal».

Respecto al coste, Manel Fernández aseguró que el Concello y la Diputación han invertido 15 millones en un «estadio magnífico que debe ser y que la señora Porro no viene pisando».

«Mido 1,94 y es físicamente imposible que quepa en mi asiento»

LA VOZ
Aficionados de mucha menos estatura que Jaime tuvieron dificultades para sentarse en sus butacas
Aficionados de mucha menos estatura que Jaime tuvieron dificultades para sentarse en sus butacas

Jaime Rey, abonado de Río Bajo en Balaídos, cuenta cómo al no poder acceder a su butaca tuvo que ver el partido en la zona para personas con diversidad funcional

En la hora anterior al comienzo del partido del pasado sábado entre Celta y Real Madrid, aficionados que llevan años abonados a los mismos asientos de Río Bajo en Balaídos descubrían un panorama distinto. Era momento de probar las nuevas butacas en todos los casos y, en algunos, incluso de buscar la nueva ubicación de sus asientos, si es que existían (hay abonados que aseguran tener carnés que no se corresponden con ninguna de las plazas numeradas de la grada).

Mucho se había hablado durante el verano de los nuevos asientos, polémica incluida entre el Concello y el club por la distancia de los mismos y todos los detalles relativos a la reforma que ha tenido lugar en esa zona del campo durante la pausa estival de la competición. Algunos aficionados, de la mano del club a través de la Federación de Peñas, habían podido ya hacerse una idea de la nueva realidad, mientas que días más tarde los peñistas tuvieron oportunidad de verlas convocados por el Concello y escuchando de paso sus explicaciones. Pero fue el sábado cuando el grueso de los afectados pudieron descubrir cómo les afectaba en cada caso.

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