«Mido 1,94 y es físicamente imposible que quepa en mi asiento»

Jaime Rey, abonado de Río Bajo en Balaídos, cuenta cómo al no poder acceder a su butaca tuvo que ver el partido en la zona para personas con diversidad funcional

Aficionados de mucha menos estatura que Jaime tuvieron dificultades para sentarse en sus butacas
Aficionados de mucha menos estatura que Jaime tuvieron dificultades para sentarse en sus butacas

VIGO

En la hora anterior al comienzo del partido del pasado sábado entre Celta y Real Madrid, aficionados que llevan años abonados a los mismos asientos de Río Bajo en Balaídos descubrían un panorama distinto. Era momento de probar las nuevas butacas en todos los casos y, en algunos, incluso de buscar la nueva ubicación de sus asientos, si es que existían (hay abonados que aseguran tener carnés que no se corresponden con ninguna de las plazas numeradas de la grada).

Mucho se había hablado durante el verano de los nuevos asientos, polémica incluida entre el Concello y el club por la distancia de los mismos y todos los detalles relativos a la reforma que ha tenido lugar en esa zona del campo durante la pausa estival de la competición. Algunos aficionados, de la mano del club a través de la Federación de Peñas, habían podido ya hacerse una idea de la nueva realidad, mientas que días más tarde los peñistas tuvieron oportunidad de verlas convocados por el Concello y escuchando de paso sus explicaciones. Pero fue el sábado cuando el grueso de los afectados pudieron descubrir cómo les afectaba en cada caso.

Uno de esos abonados fue Jaime Rey, socio de Río Bajo «desde hace muchos años», comenta, y cuyo 1,94 de estatura se traduce en la imposibilidad total para hacer uso de su asiento. «Con mi estatura, el sábado comprobé que es físicamente imposible que me siente en mi asiento», expone.

Jaime Rey, con Mario Bermejo y otro aficionado
Jaime Rey, con Mario Bermejo y otro aficionado

Su localidad es la 98 de la fila 19, que como ha ocurrido en muchos otros casos, ha cambiado de emplazamiento dentro de la grada. «Hasta ahora era casi pegado al pasillo, quedando un asiento entre el mío y el pasillo. Ahora me encuentro con que está en el medio de un grupo de asientos, con lo que resulta mucho más incómodo acceder hasta él», explica.

Ante este escenario, la única solución que encontró fue desplazarse hasta la parte de arriba de la grada, en concreto a la zona para personas con diversidad funcional, y sentarse en la plataforma destinada a estos aficionados. «Estaba vacía y no molestamos a nadie, pero es indignante el cambio. Con los antiguos cabía, no cómodamente, pero sí para poder aguantar un partido a la perfección», compara.

Insiste en que en las circunstancias actuales para él es «físicamente imposible que quepa» y hacer uso de un asiento por el que, recuerda, ha pagado 434,5 euros y porque tiene derecho al descuento de accionista. Tras contactar con el servicio de atención al aficionado del club, la plataforma Escoitamos, a Rey le ofrecieron la misma solución que luego se ha hecho extensiva a todos los abonados de Río Bajo de cambiar de grada, una posibilidad que se va a pensar, pero que no le deja satisfecho. «Me lo replantearé, pero en principio me quedaré en la grada y buscaré sitio en la zona de arriba como en este partido», afirma. La otra posibilidad es «cruzar a tribuna pagando la diferencia de precio y mucho más esquinado» que el asiento que desde hace años venía siendo el suyo en Río Bajo.

«No entran las piernas»

Carla Blanco cuenta cómo su ahijado, de 1,86 de estatura, se vio también afectado por la nueva distancia entre los asientos (además de que tampoco sus butacas están en el mismo sitio que antes). «No puede sentarse. Vio el partido de pie en la parte alta de la grada porque no le entraban las piernas y, el año pasado, aunque incómodo por su altura, cabía perfectamente», expone. Fue testigo también de cómo otros aficionados tenían problemas. «A personas de nuestro alrededor que no tienen mucha movilidad les resultó incómodo estar los 90 minutos sentados ya que tenían que abrir las piernas para no darse con el asiento de delante», indica.

Esta aficionada comenta que «el espacio es menor que antes y aunque el asiento resulta más cómodo debido a que tiene un respaldo más alto, el espacio para las piernas es muy pequeño». Se muestra comprensiva con los cambios, pero lamenta la «desinformación y falta de responsabilidad» que considera que ha habido. «Debían avisar y dar posibilidades de cambio de forma preferente, ya que nosotros seguimos pagando por el mismo sitio de hace años y si eso cambia deberían informar. Pecan de no cuidar a los socios y no se dan cuenta que no hay directiva ni jugadores que hagan Celta sin afición».

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