Emre Mor, la salida más esperada

El turcodanés se despidió de sus compañeros del Celta en la jornada de ayer y viaja a Turquía para jugar cedido en el Galatasaray después de dos pésimos años en la disciplina del cuadro vigués


vigo

Emre Mor está a punto de poner fin a sus días como jugador celeste después de 23 meses cargados de oscuros y huérfanos de claros. El turcodanés se despidió en la mañana de ayer de sus todavía compañeros en el Celta y viaja a Estambul para comprometerse por una temporada y en calidad de cedido con opción de compra con el Galatasaray.

A cambio, el conjunto vigués recibirá una cantidad superior al millón de euros y se ahorra una de las fichas más elevadas del plantel, liberando además una cantidad importante para poder incorporar a algún jugador más y seguir cumpliendo con el tope salarial. Además los vigueses se quedan un porcentaje de una futura venta. Mor debe pasar reconocimiento médico en las próximas horas y a continuación se hará público el acuerdo.

La salida de Emre Mor del Celta se había convertido en la más esperada de todas. Porque pocos jugadores como el exBorussia Dortmund desataron tanta ilusión en su llegada después de que el conjunto vigués pagase 13 millones de euros por una de las grandes promesas del fútbol europeo. Pero sus dos temporadas en Vigo han sido un absoluto desastre y el futbolista fue más noticia por sus actuaciones fuera del campo que dentro del mismo. Únicamente en dos años disputó 39 partidos, seis de ellos de Copa del Rey, doce como titular (la mitad en el torneo del ko) y acumulando 1.423 minutos de juego, lo que traducido a términos económicos significa que al Celta le ha costado 9.135 euros cada minuto de Mor sobre el campo.

El turcodanés no se ha asentado con ninguno de los cuatro entrenadores que ha tenido en Vigo. Unzué se cargó de paciencia e intentó buscarle un lugar en el equipo, hasta que hastiado terminó apartándolo del grupo. Por dos veces. En medio pidió disculpas, pero todo se quedó en una declaración de intenciones.

El curso pasado Antonio Mohamed también quiso apostar por él, pero ya en verano se dio cuenta de que era un imposible. El argentino puso como ejemplo el idioma: Okay llevaba un mes en Vigo entonces y ya se esforzaba por entender y intentar hablar, mientras Emre Mor seguía por libre. De hecho, en su segundo año contó todavía menos (solo participó en 468 minutos por 955 el curso anterior) y salió de inicio en cinco partidos (dos de ellos, los de Copa ante la Real Sociedad). Su situación no cambió ni con Cardoso -con quien estuvo apartado- ni con Fran Escribá, que le dio ocho minutos en Huesca y lo colocó de inicio en el Wanda en un partido como muchas bajas. Ese día, el 13 de abril, fue el último que se enfundó la celeste en un encuentro oficial.

A mayores, y durante este tiempo no faltaron sus recados al celtismo a través de las redes sociales. Los últimos, un par de semanas después de acabar la pasada temporada. «Me dicen que cambie, lo hice, cambié mi pelo», publicó en su cuenta de Instagram exhibiendo una foto recién teñido de rubio.

Desde que llegó a Vigo para iniciar la pretemporada de lo que debía ser su tercer año en el Celta, el club tenía claro que debía buscarle una salida, pero en un primer momento Mor desafió a todos pidiendo salir gratis, a lo que se negó en redondo el Celta.

Ahora, el conjunto vigués ha encontrado una tercera vía que parece la menos mala: se desprende del jugador, gana algo más de un millón de euros y se ahorra casi dos y deja espacio para la incorporación de algún futbolista en el largo mes que resta de mercado.

Séptima baja de un jugador del plantel del curso anterior

Siete jugadores que formaban parte de la plantilla de la temporada pasada han abandonado el conjunto vigués este verano contando a Emre Mor, cuyo cambio de aires está pendiente del reconocimiento médico y del anuncio oficial.

Mor es el segundo que se marcha como cedido después de la salida de Robert Mazan al Tenerife. Otros dos, Cabral y Radoja se fueron libres al acabar sus contratos, aunque de diferente manera. El argentino tras ser un pilar en la salvación y con destino al Pachuca mexicano y el serbio, tras no disputar minuto alguno y vivir un año en el ostracismo, trata de cerrar su contratación por algún equipo de LaLiga. Getafe, Espanyol y Levante son los equipos con los que ha sido relacionado.

Los tres restantes han salido traspasados: Maxi al Valencia, Jensen al Brentford inglés y Hjulsager al Oostende belga. Faltan las salidas de Roncaglia, Beauvue y Juan Hernández.

Un cruce de declaraciones con la agencia que le llevó el asunto, epílogo del culebrón

La confirmación por parte de la agencia de representación que le llevó el asunto también estuvo salpicada por un dardo del futbolista turcodanés. Mientras Erik Alonso de la agencia WBD Sports anunciaba que el acuerdo estaba cerrado el futbolista se preguntaba en las redes sociales quién era esa persona.

Según la versión de la empresa de intermediación, Emre Mor negoció directamente su contrato con el Galatasaray, en donde volverá a encontrarse con Fatih Terim, y WDB posibilitó el acuerdo entre clubes.

La agencia descarta volver a representar al futbolista en un futuro. La semana pasada ya había denunciado que Emre Mor había actuado a sus espaldas después de contactar con ellos.

No obstante, esta situación en absoluto pone en riesgo una operación en la que todos los actores implicados parecen estar de acuerdo.

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