Iago Aspas, el Celta hecho carne

El moañés se ha convertido en la máquina que hace funcionar al cuadro vigués, en uno de los grandes goleadores de la liga y en el icono de la afición


Vigo

Volvió cuando el Celta amenazaba ruina, al rescate por tercera vez en la última década de la historia celeste, y el resultado es que el conjunto vigués se ha metido de lleno en la lucha por la supervivencia en Primera cuando parecía moribundo. Porque Iago Aspas Juncal (Moaña, 1987) se ha convertido no solo en el jugador más determinante del Celta, incluso por encima de Messi en el Barça, sino que además se erige en uno de los futbolistas de referencia del fútbol español. El máximo goleador entre los seleccionables de los dos últimos campeonatos y pese a su ausencia de tres meses por lesión esta campaña, con claras opciones de revalidar el honorífico cetro. Y por encima, para el celtismo es un icono. La dimensión de la palabra afouteza en carne y hueso.

«Iago represéntao todo. Non debería ser así, pero a diferenza de estar con el no campo, a non estar é abismal porque os demais compañeiros cando está Iago parece que funcionan doutro xeito. De Iago destacaría a esixencia, non o esforzo. Esforzo é correr, pero esixencia é ir un pouco máis alá». Lo dice José Luis Mosquera, exjugador y entrenador celeste y que tuvo al moañés en alevines y lo corroboran los datos. Con el diez en el campo el Celta marca más (1,7 goles por partido frente a 0,7), remata más (13,2 tiros ante 9,9) y por lo tanto gana más (32 % de victorias frente al 10 %). Solo hay que ver que en once jornadas sin Aspas consiguió los mismos puntos que en dos con él (cuatro). El moañés, que además es un loco del fútbol, ve como nadie lo que necesita el equipo «se un desmarque ás costas da última liña, se outro entre liñas, se cambiar o modelo de xogo... é fundamental», incide Mosquera.

Semejantes números le convierten en uno de los futbolistas más determinantes de la liga, incluso por encima de Messi en el Barça. «Cuando no estuvo, el equipo no dio todo lo que tenía que dar y ahora se ha transformado por completo, demuestra cada partido lo determinantes que es. Es un jugador con unas características muy difíciles de encontrar y por encima tiene una gran personalidad con sus compañeros», matiza Juan Fernández, uno de los futbolistas históricos del Celta y que además fue el entrenador de Iago en categoría cadete. «Era como hoy habilidoso, rápido y con el mismo carácter de hoy. Es un ganador y un inconformista».

Además, Aspas es un líder dentro y fuera del campo, un jugador que siente el escudo y transmite todos los valores del club a la afición. «Hoxe en día o significado de afouteza é Iago Aspas. Representa o arraigo, o carisma, é un emblema, un símbolo da época actual do club. O estandarte número un», glosa Bele Dios, el presidente de la Peña Carcamáns de A Illa de Arousa, la de más miembros de todas las peñas del Celta. «É a máquina que fai funcionar ao equipo e por riba é un rapaz saído da canteira co que se identifican os rapaces máis que ninguén», prosigue.

Para Begoña Vázquez, antigua presidenta de la Federación de Peñas do Celta, «Iago Aspas en este momento lo es todo» para el club vigués. «No solo como futbolista, que es un jugadorazo, sino como persona que tiene grabados a fuego estos colores y que los mamó desde que era un niño», recalca. Recuerda que ya cuando debutó se le veía «la clase y la categoría» que tenía, pero a eso le ha sumado la madurez y el control de su carácter. «Al final esos arrebatos que tenía eran porque el orgullo de quien siente el escudo», valora.

Iago, que lleva siendo determinante desde el 2009 con aquellos dos goles al Alavés para evitar el descenso a Segunda B, ha mejorado con los años. Cuando volvió después de su experiencia en Liverpool y Sevilla se encontró a un Celta cambiado, pero él todavía había evolucionado más. «Nas experiencia de fóra acadou un grao de madurez», dice Mosquera. Ahora se controla mucho más, asume más responsabilidades y se ha erigido en un líder para el equipo hasta el punto que uno de los grandes debates del celtismo en los últimos tiempos es si Aspas es el mejor jugador del club de todos los tiempos. «Por el Celta han pasado jugadores de mucha calidad y de mucha jerarquía como Mostovoi o Karpin, no me atrevería a decir que es el mejor jugador, pero entre los mejores no me cabe duda», analiza Juan Fernández. Porque no cualquier futbolista es capaz de conseguir que el campo de su localidad lleve su nombre, algo que sucederá en Moaña.

Antes, debe obra el tercer milagro y dejar al Celta en Primera, la mejor manera de que Iago pueda terminar sus días de fútbol vestido de celeste como es su deseo. Tiene contrato hasta el 2022 y una nueva renovación debe estar en camino.

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